10 películas imprescindibles del maestro Akira Kurosawa | Cine O'culto

10 películas imprescindibles del maestro Akira Kurosawa

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Akira Kurosawa es uno de los maestros imprescindibles de la historia del cine. Nombres como los de Ingmar Bergman, Federico Fellini, Bernardo Bertolucci y Andrei Tarkovsky citan a Kurosawa como una influencia seminal.

Entre el grupo conocido como “Los directores del Nuevo Hollywood”, esto es: Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y George Lucas, Kurosawa es un maestro, un modelo a seguir. Incluso sirvieron algunos de ellos para financiar proyectos en la última parte de la carrera de Kurosawa; su filme Kagemusha, de 1980, fue coproducido por Lucas y Coppola.

Se trata no sólo del primer director japonés en obtener reconocimiento mundial, sino uno de los que ayudó a forjar la creación de filmes como la conocemos hoy. Géneros como el western, el noir, no serían lo que son sin la presencia de Kurosawa.

En palabras de George Lucas, la grandeza del director japonés estriba en que: “no grabó una, o dos obras maestras, ¿sabes? Filmó ocho de ellas”. Incluso al día de hoy, directores como Wes Anderson continúan absorbiendo ese oscuro conocimiento de la narración de historias que Kurosawa imprimió en cada uno de sus filmes.

Su extensa filmografía hace que Kurosawa sea en sí mismo un cine. Entre 1950 y 1960 dirigió prácticamente una película al año, y aunque después de los 60 fue menos prolífico, la calidad de sus filmes y su hondura artística nunca fue discutible. Aquí tenemos una lista de 10 de sus películas imperdibles para conocer a fondo a uno de los directores máximos de la historia del séptimo arte.

El ángel ebrio (1948)

De acuerdo al investigador Mark Schilling, este filme fue el primero en retratar la Yacuza japonesa de la posguerra. Se trata de un thriller criminal que sitúa a Matsunga (interpretado por Toshiro Mifune), un joven gánster de poca monta, en la necesidad de enfrentar a su antiguo jefe de mafia, Okada.

El médico alcohólico que está tratando la tuberculosis de Matsunga (Takashi Shimura) tiene cierta información que Okada desea conseguir a toda costa, y si es necesario matar, lo hará con tal de conseguirla. La amistad que Sanada, el médico, y Matsunga han desarrollado, será suficiente para que él se pronuncie contra Okada.

Esta película le valió a Kurosawa el título de joven promesa del cine japonés, y fue la primera colaboración entre Kurosawa y Toshiro Mifune, de 15 que vendrían después.

Perro rabioso (1949)

Una vez más: una de las primeras películas de detectives en Japón, y una precursora en la historia de todo el género. Y la segunda en ser producida por Film Art Association, la casa productora que fundó el propio Kurosawa.

Una exploración del Japón de la posguerra como marco general, y una historia de infiltración y persecución policial como tema central: a Murakami, un detective novato de homicidios, le roban su arma en medio de una multitud. Para recuperarla, tendrá que infiltrarse al mercado ilegal de armas, en donde encontrará que la suya ha sido usada en un crimen.

Protagonizada por Toshiro Mifune en el papel de Murakami, y por Takashi Shimura en el papel del detective Sato, se trata de una adaptación de una novela del propio Kurosawa que nunca publicó.

Rashomon (1950)

Basada en dos relatos del maestro japonés de la narración corta, contemporáneo del propio Kurosawa, Ryunosuke Akutagawa, es la película que puso al cine japonés en el mapa mundial.

Se trata de una historia que pone a cuatro personajes a describir la misma situación: la aparición del cadáver de un samurái en el bosque. Todas las historias girarán en torno a este suceso, y todos los personajes tienen algo que ver con él, pero sus versiones tendrán hondas diferencias.

Fue ganadora del León de Oro en el Festival de Cine de Venecia (1951), y ganó un Óscar honorario en la edición 24 (1952) de los Premios de la Academia como Mejor Película Extranjera. Es frecuentemente citada como una de las mejores películas en la historia.

Vivir (1952)

Un drama portentoso, con aires kafkianos, que reflexiona sobre el hecho de existir, y las diferencias que esto tiene con el acto de vivir. En la carne de Takashi Shimura, el personaje Kanji Watanabe se debatirá entre su instinto natural de seguir adelante, y su muerte irremediable anunciada por un cáncer de estómago.

La muerte, la burocracia, la familia serán los principales ejes del film, a través de los cuales Kurosawa trazará los hilos de una vida en ocaso, que busca, a pesar del absurdo, una razón para continuar.

El guionista de la película, Hideo Oguni, tuvo gran inspiración en la novela del escritor ruso León Tolstoi La muerte de Iván Ilych para la escritura de Vivir. Ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Berlín, y Takashi Shimura fue nominado a un BAFTA como mejor actor.

Siete Samuráis (1954)

La gran épica de samuráis en la historia del cine, por lejos, la obra más conocida y aclamada de Kurosawa. Por otro lado, su influencia ha atravesado las fronteras del celuloide y se ha dejado sentir en ámbitos como la música, el anime y los video juegos.

Una aldea azotada por una pandilla de bandidos, que pretende robar comida y mujeres, considera contratar a siete samuráis que los liberen del yugo. El reto será, primero, encontrar a los siete samuráis verdaderos y, después, enfrentarse contra los bandidos.

Ganó el León de Plata en el Festival de Cine de Venecia, y fue nominada a tres premios BAFTA y a dos Óscar. Aunque no ganó ninguno de ellos, es una de las películas más estudiadas en la historia del cine. Entre sus actores principales están, una vez más, Toshiro Mifune y Takashi Shimura.

Trono de sangre (1957)

Una magistral adaptación de Macbeth, de William Shakespeare, pero trasladada de Escocia a la época feudal japonesa.

A través de cinco actos, Kurosawa narra la historia de Washizu, un guerrero que, impulsado por la ambición de poder de su esposa, asesina a Tsuzaki Kunimaru, un soberano dueño de un castillo. Este regicidio terminará eventualmente con la vida de Washizu en medio de un fiero combate.

La crítica ha descrito a esta pieza como “un descenso al infierno, la codicia y la supersitición”; “la mejor adaptación que se ha hecho de Macbeth”. Ganó tres premios de la industria de cine en Japón. Uno de los cuales cayó en manos de Toshiro Mifune como mejor actor.

Yojimbo (1961)

Fue una de las películas más exitosas de Kurosawa, incluso se le hizo una secuela un año después, en donde Toshiro Mifune interpreta de nueva cuenta al samurái sin amo (un ronin) pero con el nombre de Sanjuro.

Yojimbo es un thriller que narra la lucha que sostienen dos bandas criminales a causa de un poderoso samurái sin amo que ha servido para ambos bandos. Esta lucha ha sido prevista por el samurái con el afán de liberar a un pueblo de ambas amenazas.

En 1964 este film sufrió un remake a manos de Sergio Leone para su clásico A fistful of dollars, en el que aparece por primera vez Clint Eastwood. Django (1966) de Sergio Corbucci, fue una segunda adaptación menos estricta que la de Leone.

Toshiro Mifune ganó el premio a mejor actor en el Festival de Venecia; y Yojimbo fue nominada a un Óscar para Mejor vestuario.

El infierno del odio (1963)

Protagonizada una vez más por Toshiro Mifune, narra la desesperada historia de Kingo Gondo, un poderoso empresario de zapatos, que se ve en la encrucijada de salvar su compañía o salvar a un niño de las manos de un sanguinario secuestrador que había intentado raptar, en un primer momento, a su hijo.

Un drama criminal que ha sido aplaudido por la crítica a lo largo de los años; está considerada como uno de sus mejores trabajos.

Ran (1985)

El segundo encuentro de Kurosawa con Shakespeare en su carrera: se trata de una adaptación libre de El rey Lear; y la última épica del director japonés.

A través de cinco actos, narra la tragedia de Ichimonji Hidetora, un rey en el Japón del siglo XVI que decide dividir su reino en partes para sus tres hijos. Este arreglo terminará por enfrentar a los hermanos en una violenta guerra que acabará con todo el legado del viejo rey.

Aunque su recepción fue modesta en Japón, en los Estados Unidos tuvo su más amplio público, y logró recaudar tres millones de dólares. Estuvo nominada al Globo de Oro como mejor película extranjera y al Óscar para mejor diseño de vestuario. Ganó el BAFTA a mejor película extranjera.

Los sueños (1990)

Una de las últimas películas de Kurosawa. Fue financiada por la Warnes Brothers, con la especial asistencia de Spielberg, Coppola y George Lucas.

Se trata de una antología onírica: una serie de pequeños relatos que son sueños que el propio Kurozawa dijo haber tendio de forma repetida. Los temas son varios: la guerra, la infancia, la muerte. Una hipnótica pieza llena de magia y poesía, famosa por contar con la actuación de Martin Scorsese como Vincent Van Gogh en el quinto episodio del film.

La crítica elogió la capacidad de Kurosawa de yuxtaponer elementos de diferentes imaginarios en una sola pieza narrativa; de estar, a los ochenta años, «hambriento de artificio».