Mel Brooks cumple 100 años: el hombre que convirtió la parodia en un arte
Mel Brooks nació el 28 de junio de 1926 en Brooklyn bajo el nombre de Melvin James Kaminsky, en el seno de una familia judía de escasos recursos. Quedó huérfano de padre a los dos años cuando su progenitor murió de tuberculosis. Hoy cumple 100 años, y tiene una película nueva en camino.
Su filosofía de vida cabe en una frase que repitió durante décadas: “La risa es un grito de protesta contra la muerte”. Pocos la han practicado con tanta consistencia.
De Brooklyn a la guerra, de la guerra al humor
Fue reclutado por el ejército en 1944 y participó en la Batalla de las Ardenas. En los últimos meses de la guerra fue asignado a localizar minas terrestres mientras los Aliados avanzaban hacia Alemania.

De vuelta en Nueva York empezó desde abajo — chistes para humoristas, actuaciones en hoteles de la región — hasta que Sid Caesar lo contrató como guionista para su programa de televisión. En esa sala de guionistas coincidió con Carl Reiner, Neil Simon y un joven Woody Allen. Era la mejor escuela de comedia del mundo y Brooks lo sabía.
Las películas que lo hicieron grande
En 1967 debutó como director con Los productores, que le valió el Óscar al mejor guion original. La historia de dos estafadores que intentan financiar el peor musical de Broadway posible — y fracasan porque resulta ser un éxito — sigue siendo una de las comedias más originales jamás filmadas.

En 1974 estrenó dos películas en el mismo año: Sillas de montar calientes y El jovencito Frankenstein, hoy consideradas dos de las mejores comedias de todos los tiempos. La primera es una sátira del western que se burla sin piedad del racismo americano. La segunda es una parodia de los monstruos clásicos de Universal filmada en blanco y negro, con Gene Wilder en estado de gracia.
Sus películas hablaban a cámara, derribaban la cuarta pared y usaban la metaficción como herramienta habitual, décadas antes de que se pusiera de moda. En 1987 llegó Spaceballs, su parodia de Star Wars, que con el tiempo se convirtió en película de culto.
El productor en las sombras
Mel Brooks no fue solo director. Utilizó su productora independiente Brooksfilms para financiar proyectos dramáticos de otros, incluyendo The Elephant Man de David Lynch. Su nombre está detrás de películas que no tienen nada de cómico — y eso dice mucho sobre la amplitud real de su criterio artístico.
El EGOT: los cuatro premios que casi nadie consigue
Brooks es uno de los escasísimos artistas en alcanzar el EGOT: Emmy, Grammy, Óscar y Tony. Solo 28 personas en el mundo pueden decir lo mismo.

El Grammy llegó por los sketches del “Hombre de 2.000 años” — improvisaciones con Carl Reiner donde Mel Brooks interpretaba a un anciano que había conocido personalmente a Jesús. El Tony por el musical de Los productores en Broadway, que obtuvo doce nominaciones. El Óscar por el guion de esa misma película en su versión cinematográfica original.
Este año, el American Film Institute declaró Sillas de montar calientes la película más divertida de la historia, desbancando a Con faldas y a lo loco. Brooks es además el único director con tres películas entre las quince primeras de esa lista.
Cien años y una secuela
En abril de 2026 anunció en CinemaCon su próximo proyecto: Spaceballs: The New One, la secuela de su parodia de Star Wars. Retomará su papel de Yogurt y el estreno está previsto para 2027.
En mayo donó miles de sus documentos y fotografías al National Comedy Center en Jamestown, Nueva York. En enero, Judd Apatow estrenó un documental de casi cuatro horas sobre su vida en HBO.
Cuando le preguntan el secreto de una vida larga, Brooks responde con la precisión que lo caracteriza: “No morir.”
Cien años, un legado imposible de resumir y todavía con trabajo pendiente. No está mal para el niño de Brooklyn que empezó haciendo reír a los turistas de un hotel.