Chicas tristes: el debut de Fernanda Tovar que explora la amistad, el duelo y la salud mental

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Las historias sobre la amistad suelen centrarse en los momentos felices. Chicas tristes, la ópera prima de la directora mexicana Fernanda Tovar, toma el camino contrario: se pregunta qué ocurre cuando una pérdida obliga a un grupo de amigas a enfrentarse no solo al duelo, sino también a las heridas emocionales que llevaban tiempo ocultando.

La película forma parte de la Competencia Latinoamericana de Ficción del 30.º Festival de Cine de Lima, donde llega tras iniciar su recorrido por festivales internacionales. Más que un drama sobre la pérdida, propone una reflexión sobre la depresión, la culpa y los vínculos afectivos entre mujeres jóvenes.

¿De qué trata Chicas tristes?

La historia sigue a Mar y Luna, dos amigas cuya vida cambia por completo tras el suicidio de una integrante de su grupo cercano.

Mientras intentan procesar la ausencia, ambas emprenden un viaje emocional marcado por el dolor, la culpa y la dificultad para expresar aquello que sienten. Lo que comienza como un proceso de duelo termina convirtiéndose en una exploración de la salud mental, las relaciones de amistad y las distintas maneras en que cada persona enfrenta una pérdida.

Sin recurrir a grandes giros dramáticos, la película apuesta por una mirada íntima sobre emociones que pocas veces encuentran espacio en el cine latinoamericano contemporáneo.

El debut de Fernanda Tovar

Con Chicas tristes, Fernanda Tovar presenta su primer largometraje de ficción después de desarrollar una carrera en el cortometraje y en distintos proyectos audiovisuales en México.

La directora ha explicado que la película nació de una inquietud personal por abordar el duelo desde una perspectiva poco habitual: no centrándose únicamente en la persona que ya no está, sino en quienes permanecen y deben reconstruir sus vidas después de la pérdida. Esa mirada convierte a la amistad en el verdadero eje de la historia y evita que el relato se limite a un drama convencional.

Una película sobre lo que no siempre sabemos decir

Uno de los aspectos más interesantes de Chicas tristes es que utiliza el duelo como punto de partida para hablar de temas más amplios.

La película explora el peso del silencio, la fragilidad emocional y la dificultad que muchas personas tienen para pedir ayuda cuando atraviesan una crisis de salud mental. En ese sentido, el suicidio no aparece como un recurso narrativo para generar impacto, sino como el acontecimiento que obliga a los personajes a confrontar emociones que habían permanecido ocultas.

En un momento en que el cine latinoamericano presta cada vez más atención a las experiencias íntimas y a las relaciones humanas, Chicas tristes se presenta como una obra que apuesta por la sensibilidad antes que por el melodrama.

Una de las voces emergentes del cine mexicano

La presencia de Chicas tristes en la Competencia Latinoamericana del Festival de Cine de Lima confirma el interés que ha despertado la película dentro del circuito de festivales.

Más allá de su historia, representa también la aparición de una nueva directora mexicana que pone el foco en temas como la amistad femenina, la salud mental y el duelo desde una perspectiva cercana y profundamente humana. En una edición marcada por relatos sobre la memoria, la identidad y los vínculos personales, la ópera prima de Fernanda Tovar se perfila como una de las propuestas más sensibles de la programación.