“Gritos en el pasillo”, terror de pesadilla y cacahuates

“Gritos en el pasillo”, terror de pesadilla y cacahuates

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Realizar una película de terror –una buena película de terror- no es nada fácil, pues si bien es un género que puede tomarse demasiadas libertades, también es uno de los más azotados por el odio del público, sobre todo si la historia que acaban de mirar no los “asustó” como ellos esperaban. Así, en este tipo de cine podemos encontrar historias que van desde lo anímicamente desgarrador hasta lo visualmente explícito, con filmes cuyo causante del pánico puede ser un horrible monstruo, un perverso psicópata o, por qué no, hasta despiadados cacahuates… tal y como lo vemos en Gritos en el pasillo (2007), del director Juan José Ramírez Mascaró.

Un dibujante de libros infantiles (voz de Gonzalo Navas) es contratado para pintar las paredes de un manicomio, en donde poco a poco descubrirá que tanto los enfermeros como el director de la institución tienen un extraño sistema de controlar a los pacientes. Sin embargo, este dibujante también tendrá que hacer frente a sí mismo antes de perder la razón y convertirse en otro loco dentro de aquellos muros. Ah, y sí, la película es protagonizada 100% por cacahuates.

Gritos en el pasillo. Fuente: The Sky Was Pink
Gritos en el pasillo. Fuente: The Sky Was Pink

La cinta resulta ser una divertida pero tétrica historia por dos razones: en primer lugar, y como ya dijimos antes, los protagonistas son cacahuates con personalidades propias, pues tenemos tanto a un dibujante que poco a poco va perdiendo la razón, como al director del manicomio y sus ayudantes, quienes resultan ser personajes por demás hostiles conforme avanza la historia. Tampoco podemos olvidarnos de los locos, pues aunque son pocos los que aparecen en pantalla –ya que de la mayoría de ellos sólo escuchamos sus gritos tras las paredes- también son los suficientes para dejarnos en claro la atmósfera malsana que inunda todo aquel lugar.

Por otra parte los escenarios sombríos cumplen con el objetivo de hacer que el manicomio se sienta como un lugar totalmente claustrofóbico y tenebroso, ya que aunque la escenografía no es la gran cosa, la ambientación inundada de sombras y el hecho de que casi toda la trama ocurre durante las noches, dotan a la cinta del terror necesario para que al menos visualmente nos hagamos una idea de estar dentro de un lugar donde con tal sólo mirarlo sabemos que algo malo y turbio ocurre.

Gritos en el pasillo. Fuente: Cerebrin
Gritos en el pasillo. Fuente: Cerebrin

Claro que el punto fuerte de la cinta son los personajes, pues aunque la historia llega a volverse predecible –no porque sea aburrida, sino porque su desarrollo nos conduce siempre en una sola dirección que es fácil de adivinar-, son ellos quienes impregnan a la trama de cierto suspenso e intriga. Y por supuesto, es el personaje del cacahuate dibujante el que tiene más peso, pues se convierte en el clásico protagonista que poco a poco va perdiendo la razón y su cordura conforme va descubriendo diversos y perturbadores secretos.

Esto ayuda a que los momentos finales de la historia en verdad puedan llegar a sentirse bastante tensos, pues lentamente el protagonista se irá sumergiendo en una serie de embrollos que lo harán pasar del terror a la supervivencia, ya que no sólo deberá salvar su mente de tan tétrico hospital mental, sino también su vida.

Gritos en el pasillo. Fuente: Vimeo
Gritos en el pasillo. Fuente: Vimeo

En cuanto a los contras de Gritos en el pasillo, por una parte está su historia un tanto predecible –como bien lo comentamos anteriormente-, pero por otra está el hecho de que visualmente por momentos resulta muy difícil de ver; y no nos referimos a que sea explícita, sino porque literalmente hay secuencias en las que los encuadres de la cámara y el hecho de que el movimiento de los personajes sea bastante limitado –por obvias razones…es decir, son cacahuates- hacen que en algunos instantes no se aprecie bien lo que está sucediendo, sobre todo en aquellas escenas donde hay ciertas peleas y demás acción.

Aun así la película está dotada de varias partes que entran totalmente dentro del cine de terror, pues algunas de ellas son totalmente escalofriantes y dignas de pesadilla.

Gritos en el pasillo. Fuente: Twitter
Gritos en el pasillo. Fuente: Twitter

Asimismo, si bien el desenlace de la historia puede ser muy incoherente, también contiene bastantes dosis de humor que hacen de esta película un producto sumamente agradable y entretenido. Además, como punto extra, es una trama que seguramente disfrutarán más aquellos que tengan cierto gusto por El gabinete del doctor Caligari (1920) y el relato de «El sistema del doctor Tarr y del profesor Fether», de Edgar Allan Poe.