Mujeres al volante: 15 directoras y 15 películas | Cine O'culto

Mujeres al volante: 15 directoras y 15 películas

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Mucho se discute, de manera airada, sobre cuestiones de igualdad de género en el ámbito del cine. Actrices, directoras, editoras y toda clase de personalidades, reclaman mejores condiciones y justo reconocimiento al momento de elaborar selecciones para festivales o entregar galardones en las premiaciones más importantes. Si hablamos de los premios Oscar, apenas Lina Wertmüller, Jane Campion, Sofia Coppola, Greta Gerwig y Kathryn Bigelow han resultado nominadas por su rol en la dirección, y cuando mucho premiadas por su trabajo como guionistas, pero de todas ellas, solo a Kathryn Bigelow le ha alcanzado para recibir el galardón, sí, es la única mujer en toda la historia en ser reconocida como mejor directora por La Academia.

Lo cierto es que no todo recae en la interpretación y en aquellas divas que han dejado personajes para la posteridad, son varias las cineastas que cuentan con filmografías dignas de pertenecer a la videoteca del cinéfilo más ávido, que se han ganado un lugar especial en la estantería de la Criterion Collection, filmes que exhiben —y exigen— con suprema claridad, posición de preponderancia en los anales del séptimo arte.

Es así como, dejando de lado lo que puede terminar en una discusión intrascendente e innecesaria, abrimos el cofre de piedras preciosas para seleccionar quince grandes filmes dirigidos por mujeres.

Cleo from 5 to 7 (1962) de Agnès Varda

Se trata de la segunda película de la cineasta francesa Agnès Varda, clasificada, indiscutiblemente, como pieza de la Nouvelle Vague. Se trata de la historia de una joven cantante llamada Cleo, interpretada por la bellísima Corinne Marchand, quien se encuentra a espera del veredicto de un examen médico que determinará su futuro. Así, mientras sigue disfrutando la vida a su manera, encontrará en un soldado próximo a prestar servicio militar, el confidente ideal para tratar sus cuestiones existenciales ‘antes de partir’.

Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles (1975) de Chantal Akerman

Con tan sólo 25 años, Akerman presentó Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxellesen en el Festival de Cannes, suceso que la catapultaría inmediatamente a la fama por considerar su película la primera obra maestra dirigida por una mujer. El filme se centra en la vida de Jeanne Dielman, una viuda que alterna su oficio como prostituta con el cuidado de su hijo. Lo cotidiano y ordinario, a ritmo de guion y dirección, supera la ficción.

The Ascent (1977) de Larisa Shepitko

El filme de Larisa Shepitko, proveniente de la antigua Unión Soviética, aterriza en nuestro listado acompañado de un cúmulo de fina nieve. Está ambientada en la Segunda Guerra Mundial y sigue a un par de partisanos soviéticos que buscan provisiones y refugio mientras evitan a las tropas alemanas que se encuentran desplegadas. La película obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

The Piano (1993) de Jane Campion

En 1993, Jane Campion concibió un auténtico suceso cinematográfico, merecedor de la Palma de Oro en Cannes, y múltiples nominaciones y premios en los Oscar (mejor actriz, mejor actriz de reparto y mejor guion otiginal), BAFTA (mejor actriz, mejor diseño de vestuario y mejor diseño de producción).

La película está ambientada en el siglo XIX en Nueva Zelanda y se centra en la historia de Ada (Holly Hunter), una mujer muda de nacimiento que, obligada a atender a un matrimonio concertado, debe dejar su tierra natal en compañía de su hija y su piano. Su nuevo esposo le prohibirá llevar el instrumento a casa y no tendrá más remedio que abandonarlo en la playa. Un extraño lo rescatará y será el único encargado de permitírselo utilizar a cambio de un trato especial.

Beau travail (1999) de Claire Denis

Quinto largometraje de la directora y documentalista francesa Claire Denis, recordada —o no— por ser asistente de dirección de Wenders, y directora de casting de The Sacrifice (1986) del maestro Tarkovsky, dato para nada menor conociendo la reputación del cineasta soviético. Presenta la adaptación de la novela titulada Billy Budd de Herman Melville, en la que un sargento sostiene una relación de amor y odio con uno de sus soldados más sobresalientes mientras se preparan para la guerra.

American Psycho (2000) de Mary Harron

En definitiva, es el filme más sobresaliente de la directora canadiense Mary Harron, cuya experiencia se traduce en telefilmes y series de televisión. De hecho, sin ir más allá, la película en cuestión brilla por la memorable y divertida interpretación de un Christian Bale encargado de dar vida al carismático, refinado y metrosexual Patrick Bateman, hombre de noegocios de Wall Street cuya sed de sangre es insaciable.

Whale Rider (2002) de Niki Caro

Tal vez uno de los filmes más infravalorados de ésta lista, nominada a mejor película extranjera en los BAFTA y los Satellite, y en decenas de festivales, y que marcó el brillante debut actoral de Keisha Castle-Hughes que le significó, con apenas 13 años, una nominación a mejor actriz en los Oscar. Keisha interpreta a una niña maorí que desafiará toda clase de tradiciones ancestrales para probar que puede ser la líder de su tribu.

Lost in Translation (2003) de Sofia Coppola

Lost in Translation, segunda película de Sofia Coppola, protagonizada por Bill Murray y Scarlett Johansson, la apartaría —de manera definitiva— de la sombra de su padre, el cineasta Francis Ford Coppola, y su deficiente carrera actoral, para permitirle brillar en solitario. Pues con The Virgin Suicides (1999), su ópera prima, apenas le alcanzó para recibir un MTV Movie Award que es igual a nada. La lista de galardones es interminable pero sobresale un Oscar a mejor guion original que apenas reivindica la veracidad y autenticidad del relato.

Bob Harris, actor al borde del retiro, es contratado para hacer un anuncio en Tokio. Mientras pasa tiempo en el bar del hotel conoce a Charlotte, una joven que está casada con un fotógrafo y cuya estadía se hace aburrida debido a las ocupaciones de su marido. Juntos se enfrentan a la abrumadora capital japonesa a la vez que conciben una buena amistad, pero las puertas quedarán abiertas para dar paso al romance.

The Secret Life of Words (2005) de Isabel Coixet

La directora española Isabel Coixet, que venía de trabajar en My Life Without Me con Sarah Polley, la recluta nuevamente para formar al lado de Tim Robbins. El producto: un drama tan regocijante como doloroso. El filme nos ubica en una plataforma petrolífera en la que hace poco ocurrió un accidente. Hanna, intentando dejar atrás un tormentoso pasado, llegará allí para cuidar de un hombre que se ha quedado temporalmente ciego. Surgirá una relación casi de manera espontánea; complicidad, intimidad, humor y dolor.

After the Wedding (2006) de Susanne Bier

Susanne Bier, promotora del movimiento fílmico Dogma 95 y premiada en TIFF y Sundance por trabajos anteriores, sería nominada por primera vez —sin éxito— al Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa por ésta película. Más tarde, en el 2010, se lo llevaría a casa gracias a In a Better World. El filme que nos compete se ocupa de Jacob (Mads Mikkelsen), generoso hombre que dedica su vida a ayudar a los niños pobres de la India. Posee además un orfanato que sólo podrá seguir en funcionamiento si acepta la oferta de un acaudalado hombre de negocios de su país natal. Al regresar a Dinamarca, su benefactor lo invita la boda de su hija.

The Hurt Locker (2008) de Kathryn Bigelow

Lo conseguido por Bigelow fue apoteósico: nueve nominaciones a los Oscar de los cuales se llevaría seis a casa, entre ellos los de mejor película, mejor director y mejor guion original (Mark Boal). Ganadora de seis premios BAFTA y nominada a tres Globo de Oro, además seleccionada para competir por el León de Oro en Venecia. Es así como tenemos una war movie que deja de lado discursos políticos y se ocupa de un tema menos mediático; el drama que a diario vive un escuadrón norteamericano de artificieros instalados en Irak, liderado por William James (Jeremy Renner).

Winter’s Bone (2010) de Debra Granik

El segundo largometraje de Granik, basado en la novela homónima de Daniel Woodrell, recibió el Gran Premio del Jurado y el premio al mejor guion en Sundance, además recibió cuatro nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película y mejor guion adaptado. Se trata de uno de los personajes más potentes de la actriz Jennifer Lawrence. Aquí da vida a Ree, una joven de 17 años que debe encargarse de su familia pues su padre, recién salido de la cárcel, se encuentra desaparecido. Las condiciones son precarias y en caso de no encontrarlo, perderán su hogar.

We Need to Talk About Kevin (2011) de Lynne Ramsay

¿Habrá algo peor para una madre que un hijo con ínfulas de psicópata? Que le pregunten a Tilda Swinton y su personaje de Eva, una culta mujer autora de guías de viaje, en cuya vida sólo caben el éxito y la plenitud. Franklin, hombre con el que está casado hace años, decide tener un hijo pero la negativa de su compañera no se hace esperar. Sin embargo, y luego de la excesiva discordia, nace Kevin y todo se viene cuesta abajo para Eva. Ahora sólo habrá espacio para el terror, la incertidumbre y la desgracia pues el peligro acecha, y se encuentra en casa.

Selma (2014) de Ava DuVernay

Ava DuVernay, recordada por ser la primera afroamericana en triunfar como mejor directora en el Festival de Sundance, es, además de una talentosa cineasta, una férrea defensora de la equidad de género/raza. Y es que antes de la desastrosa A Wrinkle in Time (2018), dirigió Selma, crónica sobre la lucha del político y activista Martin Luther King Jr., y el capítulo específico de la marcha en defensa de los derechos civiles realizada entre Selma a Montgomery, Alabama, en 1965. Fue nominada a mejor película en los Premio Oscar pero sólo consiguió imponerse en la categoría de mejor canción original por el tema Glory.

Happy as Lazzaro (2018) de Alice Rohrwacher

Reconocida en Cannes con el premio mejor guion original y clasificada por críticos de todo el mundo como uno de los mejores filmes del 2018. El enternecedor filme de Rohrwacher se viste de fábula y añade viajes en el tiempo, para rememorar las bondades del neorrealismo italiano a través de la historia del puro y bondadoso Lazzaro, un campesino que es sometido a la explotación por parte de sus propios familiares y amigos, y ellos a su vez de la marquesa Alfonsina de Luna.