10 joyas del cine peruano que merecen ser descubiertas
Cuando se habla de cine peruano, casi siempre aparecen los mismos títulos. La teta asustada, Asu Mare, Retablo o las películas de Francisco Lombardi suelen dominar las conversaciones. Sin embargo, la historia del cine nacional es mucho más amplia y está llena de obras que, aunque no alcanzaron una gran difusión comercial, dejaron una huella profunda en la cinematografía peruana.
Con motivo de Fiestas Patrias, reunimos diez películas que todo amante del cine debería descubrir. Algunas marcaron un antes y un después en nuestra historia audiovisual; otras ampliaron los límites de lo que podía contar el cine peruano. Todas, sin excepción, ayudan a entender cómo ha evolucionado nuestra forma de mirar el país.
1. Kukuli (1961)
Hablar del cine peruano es comenzar por Kukuli. Dirigida por Eulogio Nishiyama, César Villanueva y Luis Figueroa, fue el primer largometraje peruano hablado íntegramente en quechua.
Inspirada en leyendas andinas y filmada en escenarios naturales del Cusco, la película abrió un camino que tardaría décadas en consolidarse: demostrar que las lenguas originarias y las tradiciones andinas también podían ocupar un lugar central en la pantalla grande.
Más de sesenta años después, sigue siendo una obra indispensable para comprender los orígenes del cine nacional.

2. La muralla verde (1970)
Pocas películas peruanas han sido tan influyentes como esta obra de Armando Robles Godoy.
A través de la historia de una familia que intenta establecerse en la Amazonía, el director construyó una película visualmente innovadora para su época, con un lenguaje cinematográfico que rompía con las formas tradicionales del cine latinoamericano.
Su influencia todavía puede sentirse en varias generaciones de cineastas peruanos.

3. Runan Caycu (1973)
Dirigido por Nora de Izcue, considerada la primera cineasta peruana, Runan Caycu es uno de los documentales más importantes de nuestra historia.
A través del testimonio del dirigente campesino Saturnino Huillca, la película retrata las luchas por la recuperación de tierras en los Andes y se convirtió en una obra fundamental del documental político peruano.
Más de cincuenta años después, sigue siendo una pieza clave para comprender tanto la historia social del país como la evolución de nuestro cine.

4. Gregorio (1984)
Si existe una película capaz de retratar la migración hacia Lima durante los años ochenta, esa es Gregorio.
Dirigida por eGrupo Chaski, sigue la vida de un niño que llega desde los Andes a la capital y debe sobrevivir trabajando en las calles.
Lejos del melodrama, la película mantiene una vigencia sorprendente y continúa siendo una de las representaciones más honestas de la infancia y la desigualdad en el Perú.

5. Metal y melancolía (1994)
¿Qué puede contar una ciudad a través de sus taxistas?
Con esa premisa, la directora Heddy Honigmann construyó uno de los documentales más importantes de la historia del cine peruano.
A través de conversaciones con conductores que recorren una Lima golpeada por la crisis económica y la violencia de los años noventa, la película termina convirtiéndose en un retrato profundamente humano del país.
Es una obra imprescindible para quienes quieren descubrir el enorme potencial del documental peruano.

6. El destino no tiene favoritos (2003)
Álvaro Velarde firmó una de las propuestas más originales del cine peruano de comienzos del siglo XXI.
Con humor, ironía y una constante reflexión sobre el propio lenguaje cinematográfico, la película juega con las convenciones del melodrama y del cine dentro del cine, ofreciendo una experiencia distinta a casi cualquier otra producción nacional de su época.
Con el paso de los años se ha convertido en una pequeña película de culto para muchos cinéfilos.

7. Madeinusa (2006)
Pocas películas peruanas han generado tantos debates como el primer largometraje de Claudia Llosa.
Su representación del mundo andino despertó elogios y críticas por igual, pero también colocó al cine peruano en el radar de los principales festivales internacionales.
Más allá de la polémica, Madeinusa marcó un punto de inflexión para una nueva generación de realizadores y abrió el camino para el reconocimiento internacional que llegaría poco después con La teta asustada.

8. Paraíso (2009)
La ópera prima de Héctor Gálvez retrata la vida de un grupo de jóvenes que crece en un asentamiento humano de las afueras de Lima.
Sin recurrir a grandes conflictos dramáticos, la película observa el día a día de una generación marcada por la falta de oportunidades y por el deseo de encontrar un futuro mejor.
Su mirada naturalista la convirtió en una de las películas más importantes del nuevo cine peruano.

9. Videofilia (y otros síndromes virales) (2015)
Juan Daniel F. Molero llevó el cine peruano a un territorio completamente distinto.
Ganadora del Tiger Award en el Festival de Rotterdam, la película mezcla internet, cultura digital, videojuegos, webcams, terror y experimentación audiovisual para construir un retrato único de una generación nacida en la era digital.
Sigue siendo una de las obras más arriesgadas e innovadoras producidas en el país.

10. Wiñaypacha (2017)
Óscar Catacora hizo historia con el primer largometraje peruano hablado íntegramente en aimara.
La historia de una pareja de ancianos que espera el regreso de su hijo se desarrolla en los Andes con una sensibilidad extraordinaria y un profundo respeto por la cosmovisión andina.
Además de su enorme belleza visual, Wiñaypacha demostró que era posible hacer cine desde otras lenguas, otras miradas y otros territorios del Perú.

Un cine mucho más amplio de lo que imaginamos
El cine peruano no se reduce a las películas más taquilleras ni a los títulos que suelen aparecer en las premiaciones internacionales. A lo largo de las últimas seis décadas, distintos directores han explorado nuevas formas de contar el país desde la ficción, el documental, el cine indígena y la experimentación.
Estas diez películas son una invitación a descubrir esa diversidad. Cada una refleja un momento distinto de nuestra historia y demuestra que el Perú ha producido obras capaces de dialogar con el mejor cine del mundo. En estas Fiestas Patrias, quizá no haya mejor forma de celebrar nuestra cultura que mirando algunas de las películas que ayudaron a construirla.