Hangar rojo: la ópera prima chilena que enfrenta la conciencia individual con la maquinaria de la dictadura

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El cine sobre las dictaduras latinoamericanas suele mirar la historia desde sus grandes acontecimientos: los gobiernos derrocados, los militares que tomaron el poder, las víctimas y las consecuencias de la represión. Hangar rojo, la ópera prima del director chileno Juan Pablo Sallato, elige una perspectiva mucho más íntima: la de un militar que debe decidir hasta dónde está dispuesto a obedecer.

La película llega al 30.º Festival Internacional de Cine de Lima como parte de la Competencia Latinoamericana de Ficción, después de un recorrido internacional que comenzó en la Berlinale 2026 y que continuó con una destacada cosecha de premios en Málaga y Guadalajara.

Una orden que lo cambia todo

Hangar rojo está ambientada en Santiago el 11 de septiembre de 1973, durante las primeras horas del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende.

El protagonista es Jorge Silva, capitán de la Fuerza Aérea de Chile y antiguo jefe de Inteligencia. En medio del golpe recibe una orden que cambiará completamente el lugar donde trabaja: convertir la Escuela de Aviación, donde se forman jóvenes cadetes, en un centro de detención y tortura.

Silva queda atrapado entre dos fuerzas: la estructura militar a la que pertenece y su propia conciencia. Mientras sus superiores esperan obediencia, él comienza a cuestionarse hasta dónde puede llegar el deber cuando las órdenes implican participar en la represión.

La película convierte ese conflicto en un thriller político y psicológico donde el golpe de Estado funciona como el contexto de una pregunta mucho más universal: ¿qué hace una persona cuando obedecer significa traicionar sus propios principios?

Una historia basada en hechos reales

La película está inspirada en Disparen a la bandada, el libro de Fernando Villagrán que reconstruye episodios relacionados con oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea que se opusieron al golpe y fueron posteriormente reprimidos por sus propios compañeros. El guion fue escrito por Luis Emilio Guzmán y Fernando Villagrán.

La figura de Jorge Silva también tiene un trasfondo real. El capitán, que había denunciado un intento de golpe anterior, terminó enfrentándose a sus superiores durante septiembre de 1973. Su decisión de no participar directamente en determinados actos represivos tuvo consecuencias sobre su carrera y su propia seguridad. Silva murió en el exilio en Londres en 2024.

Ese origen real le da a la película una dimensión particular. No se trata solamente de imaginar qué pudo haber pensado un militar durante el golpe: el personaje está construido a partir de una historia documentada y de testimonios sobre quienes se opusieron desde dentro de las propias Fuerzas Armadas.

El blanco y negro como parte del conflicto

Uno de los elementos visuales más llamativos de Hangar rojo es su fotografía en blanco y negro.

La decisión no busca únicamente recrear una época. La película utiliza esa ausencia de color para reforzar el carácter moral de su historia: un mundo militar marcado por la disciplina, las jerarquías y las órdenes, pero atravesado por una zona gris en la que el protagonista debe decidir qué hacer.

La cámara permanece muy cerca de Jorge Silva y sigue sus movimientos dentro de la institución militar. En lugar de convertir el golpe en un espectáculo histórico, Sallato concentra la atención en el cuerpo y el rostro de su protagonista, dejando que la tensión surja de aquello que está a punto de ocurrir y de aquello que Silva intenta evitar.

Una ópera prima que llega con varios premios

El recorrido internacional de Hangar rojo es uno de sus principales argumentos para seguirle la pista.

La película tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026, dentro de la sección Perspectives. Posteriormente pasó por el Festival de Málaga, donde obtuvo cuatro reconocimientos: Mejor Interpretación Masculina para Nicolás Zárate, Mejor Montaje, Premio de la Crítica y Premio del Público.

En el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, el reconocimiento fue todavía mayor: consiguió Mejor Película Iberoamericana, Mejor Dirección para Juan Pablo Sallato, Mejor Guion, Mejor Logro Técnico-Artístico y Mejor Interpretación para Nicolás Zárate.

Estos premios convierten a Hangar rojo en una de las películas chilenas con mayor recorrido festivalero de este año y explican el interés que ha generado antes de su llegada a Lima.

El golpe de Estado desde otro lugar

Quizás lo más interesante de Hangar rojo sea que no intenta contar nuevamente la historia del golpe de Estado chileno desde sus figuras más conocidas.

Sallato se mete dentro de una institución militar y observa qué ocurre cuando las órdenes empiezan a cruzar límites que algunos de sus propios integrantes no están dispuestos a aceptar.

En ese sentido, la película no habla únicamente de Chile. Su conflicto puede trasladarse a cualquier contexto donde una estructura de poder exige obediencia y donde los individuos deben decidir si seguirla o enfrentarse a ella.

Y ahí está la fuerza de esta ópera prima: el golpe de Estado es el contexto, pero el verdadero tema es la responsabilidad individual frente al poder.

Hangar rojo se proyectará en el Festival de Cine de Lima dentro de la Competencia Latinoamericana de Ficción, con funciones programadas para el 7, 9 y 14 de agosto.