Q-Pop: el documental peruano que lleva el quechua al universo del K-Pop

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El quechua llega al universo del K-Pop en Q-Pop, documental dirigido por la cineasta peruano-estadounidense Adri Murguia que sigue a Lenin Tamayo, artista quechua de 23 años y creador del llamado Q-Pop, un género que combina elementos de la cultura pop coreana con el idioma ancestral de sus raíces. La película acompaña su recorrido desde un barrio popular a las afueras de Lima hasta las calles de Seúl, mientras su propuesta musical gana reconocimiento en el Perú y comienza a encontrar seguidores en distintas partes del mundo.

Con una duración de 27 minutos y 30 segundos, el documental está hablado en español, quechua, coreano e inglés y utiliza la historia de Tamayo para acercarse a temas como la identidad, la herencia cultural y la preservación de una lengua que enfrenta un futuro incierto entre las nuevas generaciones.

Lenin Tamayo y el nacimiento del Q-Pop

El centro de la película es Lenin Tamayo, artista quechua que desarrolló una propuesta musical inspirada en el K-Pop, pero utilizando el quechua como principal elemento de identidad. Su proyecto comenzó a llamar la atención en el Perú y posteriormente alcanzó audiencias internacionales.

El documental sigue este crecimiento mientras Tamayo emprende un viaje desde su entorno en Lima hasta Corea del Sur. Seúl representa para el artista uno de los centros de la cultura que inspira su propuesta, pero el viaje también adquiere otra dimensión: llevar consigo una lengua originaria del Perú hacia un espacio cultural completamente diferente.

A través de esta experiencia, Q-Pop presenta una historia en la que la música funciona como una herramienta para conectar generaciones y culturas, pero también como una forma de mantener vigente una lengua que ha sobrevivido durante siglos.

Una lengua ancestral dentro de la cultura pop

El proyecto de Tamayo parte de una idea poco habitual: en lugar de acercarse al quechua exclusivamente desde la tradición, hacerlo desde uno de los fenómenos culturales más importantes entre las nuevas generaciones.

La música de Lenin incorpora el quechua a canciones y propuestas visuales inspiradas en el K-Pop. El documental incluye material de algunos de sus trabajos musicales, entre ellos “Cuando Estoy Aquí (Tusurikusun)”, “¿Imaynata?”, “Intiraymi” y “Kutimuni”, además de canciones interpretadas junto a su madre, la cantante Yolanda Pinares.

De esta manera, la película muestra una propuesta que busca que el quechua no sea visto únicamente como una lengua asociada al pasado, sino también como un idioma capaz de ocupar espacios contemporáneos de la cultura popular.

Del Perú a Corea del Sur

Uno de los elementos centrales del documental es el viaje de Tamayo desde un barrio popular en las afueras de Lima hasta Seúl. El desplazamiento permite mostrar el contraste entre el contexto en el que nació su propuesta y el lugar que inspiró buena parte de su lenguaje musical.

Pero el viaje también funciona en sentido contrario. Lenin no llega a Corea del Sur simplemente como admirador del K-Pop: llega llevando consigo una identidad cultural propia. El encuentro entre ambos mundos se convierte así en una de las principales líneas narrativas de la película.

La película sigue ese recorrido mientras el artista persigue un sueño que alguna vez parecía imposible y comienza a asumir una misión que va más allá de su propio éxito: contribuir a preservar y revitalizar la lengua de sus ancestros.

Una historia sobre identidad y pertenencia

Aunque la música es el punto de entrada, Q-Pop también aborda cuestiones relacionadas con la identidad y la situación de los pueblos originarios. Para Adri Murguia, la historia de Lenin ofrecía una manera de acercarse a estas problemáticas desde una experiencia personal y con un lenguaje capaz de conectar con públicos internacionales.

La directora explica que durante años le ha preocupado la jerarquía social no escrita existente en el Perú y las injusticias que enfrentan cotidianamente los pueblos originarios. Su intención con la película fue abordar estos temas desde una historia cercana y humana, pero al mismo tiempo con posibilidades de llegar a una audiencia más amplia.

En ese sentido, la película no plantea solamente la preservación de una lengua. También se interesa por la posibilidad de que las nuevas generaciones encuentren nuevas maneras de relacionarse con sus raíces y de celebrar su identidad cultural.

Adri Murguia y su recorrido en el documental

Q-Pop está dirigida por Adri Murguia, cineasta peruano-estadounidense cuyo trabajo se ha concentrado en historias relacionadas con identidad, subculturas y personajes que construyen sus propios espacios desde los márgenes.

Murguia comenzó su carrera en VICE Media, donde dirigió documentales sobre distintas subculturas y problemáticas sociales. También dirigió la primera temporada de Slutever, serie documental de ocho episodios para Viceland, y posteriormente ocupó cargos relacionados con el desarrollo de documentales en Quibi y The Walt Disney Company. Antes de Q-Pop, fue vicepresidenta de Películas y Series Documentales de All Facts, productora detrás de la serie de HBO Telemarketers.

Su experiencia con el documental centrado en personajes es también parte importante de esta nueva película, que sigue de cerca el recorrido personal y artístico de Tamayo.

Un documental que ya recorrió festivales

Q-Pop inició su recorrido internacional en el Festival de Cine 2SLGBTQ+ Inside Out, donde tuvo su estreno mundial. Posteriormente llegó al San Francisco DocFest, donde tuvo su estreno en Estados Unidos, y también fue presentado en Filmed in Peru, en el sur de Florida.

La película también tuvo su estreno latinoamericano en el Festival Internacional de Cine de Lima PUCP, incorporándose a la sección Cine y Música de esta edición.

Su recorrido permite que una historia profundamente vinculada con el Perú pueda dialogar con públicos de diferentes países y, al mismo tiempo, llevar una lengua originaria a espacios culturales donde probablemente muchos espectadores nunca habían tenido contacto con ella.

El quechua como parte del futuro

La propuesta de Q-Pop parte de una preocupación concreta: el futuro del quechua entre las generaciones más jóvenes. Pero en lugar de abordar esa situación únicamente desde la pérdida o la desaparición de una lengua, el documental sigue a un artista que está intentando encontrar nuevas formas de hacerla presente.

Lenin Tamayo utiliza la música popular, la estética del K-Pop y las herramientas de la cultura contemporánea para construir un espacio en el que el quechua pueda ser escuchado por públicos que quizás nunca se acercarían a él desde otros ámbitos.

Q-Pop convierte ese proceso en una historia que conecta Lima y Seúl, el quechua y el K-Pop, la tradición y la cultura contemporánea. Y en el centro está un artista que intenta demostrar que preservar una lengua también puede significar encontrar nuevas maneras de hacerla parte del presente.


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