Cocaína negra: el documental chileno que reconstruye la oscura historia del químico de Pinochet
Entre las películas más llamativas de la Competencia Latinoamericana Documental del 30.º Festival de Cine de Lima se encuentra Cocaína negra, el nuevo trabajo del director chileno Cristóbal Valenzuela Berríos. Más que un documental biográfico, la película propone una investigación cinematográfica sobre Eugenio Berríos, el bioquímico que trabajó para la dictadura de Augusto Pinochet y cuya vida estuvo marcada por experimentos con armas químicas, operaciones clandestinas y redes de narcotráfico.
La historia parte de un hallazgo inquietante: una serie de grabaciones de audio realizadas por el propio Berríos. A partir de ese material, el documental reconstruye el ascenso y la caída de un personaje cuya trayectoria se entrelaza con algunos de los episodios más oscuros de la historia política chilena.
¿Quién fue Eugenio Berríos?
Aunque fuera de Chile su nombre no es ampliamente conocido, Eugenio Berríos fue una figura clave durante la dictadura militar.

Bioquímico de profesión, trabajó para la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y posteriormente para otros organismos de seguridad del régimen. Diversas investigaciones lo vinculan con el desarrollo de sustancias tóxicas, armas químicas y operaciones secretas realizadas durante la dictadura de Augusto Pinochet. Con el paso de los años, su nombre también apareció relacionado con redes de tráfico de drogas y con uno de los asesinatos políticos más complejos ocurridos durante la transición democrática chilena.
En lugar de limitarse a enumerar esos hechos, Cocaína negra utiliza los propios registros sonoros del científico para construir un retrato que oscila entre el documento histórico y el thriller político.
Un documental construido desde el archivo
Cristóbal Valenzuela no es ajeno a las historias donde realidad y misterio se entrecruzan.
Tras dirigir Robar a Rodin (2017) e Isla Alien (2023), el cineasta vuelve a interesarse por relatos que combinan investigación, memoria y reconstrucción histórica. Según explica el propio director, Cocaína negra utiliza archivos, recreaciones y testimonios para construir un relato donde la frontera entre la certeza histórica y la percepción colectiva se vuelve deliberadamente difusa.

Más que resolver un misterio, la película parece interesarse por comprender cómo una sociedad recuerda, interpreta y reconstruye a personajes cuya existencia quedó envuelta en conspiraciones, secretos de Estado y violencia política.
Una de las apuestas documentales del Festival de Cine de Lima
Cocaína negra forma parte de la Competencia Latinoamericana Documental del Festival de Cine de Lima 2026 y llega precedida por una exhibición en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Tras su paso por Lima, el documental tiene previsto su estreno comercial en Chile el 5 de noviembre de 2026.
En una edición marcada por películas que revisitan la memoria política y los conflictos sociales de la región, el documental de Valenzuela destaca por abordar uno de los capítulos más controvertidos del pasado reciente chileno desde una perspectiva cinematográfica que combina investigación histórica y exploración narrativa.
Más que contar la vida de un hombre, Cocaína negra parece preguntarse cómo las dictaduras fabrican sus propios mitos, silencios y fantasmas, y por qué esas historias siguen resonando décadas después.
