‘Narcos’: Diego Luna y Michael Peña serán Félix Gallardo y Kiki Camarena

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La cocinita de la cocaína de Netflix vuelve por más. Después de tres adictivas temporadas, Narcos -los diarios de la guerra contra el tráfico de drogas en Colombia- retorna a la pantalla del streaming con un ligero viraje geográfico. Tras tres tremendas entregas colombianas, la cuarta se muda al norte y se asienta en México para cantar sus corridos los carteles. Con personajes completamente nuevos, ambiciones desmedidas, regueros de sangre, radiografías al pasado reciente latino, y locaciones novedosas, Narcos no deja dudas de que tiene un sólo protagonista: la cocaína. ¿Y qué mejor protagonista para continuar esa narrativa que Miguel Ángel Félix Gallardo, jefe del Cartel de Guadalajara y primer nexo con los carteles colombianos?

Fuente: CUARTOSCURO

En el amanecer de su cuarta temporada, el leitmotiv de Narcos es claro. La primera entrega capturó el demencial ascenso (y súbito descenso) de Pablo Escobar Gaviria, zar y Patrón de la cocaína colombiana. El segundo protagonista fue la guerra sin cuartel y el ejército de sicarios con el que asoló a Colombia, transformando el panorama social y político irreversiblemente. Los dos agentes de la DEA Steve Murphy (Boyd Holbrook) y Javier Peña (Perdo Pascal) desarman, desde las cocinas en la jungla colombiana hasta los vínculos con gobiernos comunistas para ingresarla a Estados Unidos, los perfectos engranajes con los que Escobar amasó su Imperio de la Coca. Los primeros 10 episodios -y sin toda la crudeza que seguramente tuvo la vida del criminal más buscado de los ’90-,  nos toma de rehenes para una de las más apasionantes series del ecosistema actual de streaming.

Fuente: Netflix

La segunda entrega  condensa en 10 episodios los 17 meses de caza al narco y la loca persecución para terminar con él para siempre. El cartel de Medellín murió en los techos del barrio Los Olivos cuando Escobar  fue acribillado en el centro de la oreja derecha, el centro de la espalda, y la pierna derecha en un espectacular operativo policial en 1993.  El vacío de poder dejó acéfala a la megaorganización y el heredero al trono del narcotráfico era el lógico cartel de Cali y sus cuatro Caballeros, que heredaron los contactos del jefe muerto en Medellín. La tercera temporada toma por asalto a la Miami y la Colombia post-Pablo con las idas y venidas de Gilberto Rodríguez Orejuela, encarnado en Damián Alcázar. Sus 10 episodios profundizan sobre el miedo becerro de una sociedad, una policía, y una estructura política aún asolada por los narcos. Obviamente, las luchas de poder internas y externas aparecen desde el primer minuto.

Fuente: Netflix

¡Viva México, cabrones!

La de la cuarta temporada es otro cantar. Sin Escobar y con los cuatro Caballeros de Calí de la tercera ya muertos o encerrados, Colombia agotó su narrativa. Lo nuevo de Narcos da paso a Guadalajara, el primer cartel que se sincronizó con los jefazos colombianos para el tráfico de cocaína. Según se anunció este martes, la nueva entrega de la serie de Netflix ya ha fichado a su elenco estelar: al norteamericano con ascendencia mexicana Michael Peña y el mexicano Diego Luna. Y fiel al estilo hiperrealista del show, rodaron en locación para retratar la narcotrama criminal mexicana.

Fuente: The Hollywood Reporter

La primera conexión mexicana del show llegó con la presencia de Armando Carrillo FuentesEl Señor de los Cielos y líder del cartel de Juárez, en la tercera temporada. Carrillo Fuentes -interpretado por José María Yazpik- apareció entonces como el nexo entre los cuatro padrinos de Cali y las rutas mexicanas para pasar toneladas de cocaína por la frontera con Estados Unidos. Narcos abrió la puerta entonces para las tramas chicanas del crecimiento meteórico del narcotráfico en México. Con la inserción de Juárez en la narrativa devino la conjetura de que la serie cambiaría a sus capos colombianos por narcos mexicanos y prácticamente se cementó con el final de los caballeros de Cali. Si bien era un secreto a voces, la primera confirmación del rodaje llegó de una manera inesperada. 

Fuente: Netflx

La corroboración de que Narcos rodaría en México llegó el pasado septiembre, a raíz de un evento que parecería sacado de uno de los guiones de la serie. La violencia superó a la ficción cuando Carlos Muñoz Portal, el gerente de locaciones de Narcos, apareció muerto a balazos dentro de su coche cerca de la ciudad de México, después de una salida fotográfica a la comunidad de San Bartolo Actopan, en el municipio de Temascalapa. Hasta ahora, las motivaciones tras el asesinato permanecen en el misterio. Sin testigos o evidencia, no se relacionó al asesinato con la producción del polémico programa.

La tragedia parece tener el modus operandi del mismo Cuartel de Guadalajara que retratará la cuarta temporada de Narcos. Para abordar sus orígenes, a finales de los ’70, el showrunner Eric Newman decidió interrumpir la línea de tiempo ambientada en los ’90 para volver en el tiempo y  perseguir la época fundacional de los grandes carteles. Esto implica que Javier Peña seguramente abandonará la investigación: después de todo, su lucha contra el tráfico de drogas en Colombia está ambientado en plena década del ’90. Pero los nuevos protagonistas podrían ser tan increíbles como el agente de la DEA y la del propio Escobar.

Una Luna muy Gallarda

El tremendo vídeo con el que Netflix anunció la nueva temporada ayer mismo no sólo da información precisa, sino que además da lugar a un par de conjeturas. Por un lado, el ejército de mariachis tocando el hitazo Tuyo de Rodrigo Amarante en medio de nubes de cocaína no deja lugar a dudas del tema de la nueva temporada de Narcos. El vídeo también confirma que la próxima entrega llegará el próximo año -para mantenerse fiel a su tradición, seguramente será en abril. A ello se le suma la aparición de los nombres de Diego Luna y Michael Peña, sin explicación alguna de cuáles serán sus papeles.

Fuente: The Terminal

Y ese es el final de las certezas. Pero empezamos a atar cabos. La revelación de que la cuarta temporada abordará al cartel de Guadalajara y el marco temporal que confirmó el showrunner nos hace pensar un par de cosas… No es secreto para nadie que el capo Miguel Ángel Félix Gallardo -que hasta apadrinó al propio Chapo Guzmán– es la piedra angular del narcotráfico mexicano. Hasta su encarcelación en 1989, El Padrino fue el pionero que superó al tráfico de la heroína y marihuana local en los setentas, y se abrió a los venturosos negocios de la cocaína colombiana en la sólida posición geopolítica mexicana en los ochentas.

Félix Gallardo. Fuente: El Proceso

La semejanza está a la vista. El Jefe de Jefes y el actor mexicano son indudablemente parecidos. Y, de acuerdo a los rumores cercanos a la producción del programa, Luna interpretará a Gallardo en la nueva temporada de Narcos. Definitivamente, es un protagonista a la altura de Pablo Escobar: no sólo aprovechó la quema de marihuana  y amapola para fundar al cartel de Guadalajara, sino que armó las rutas de tráfico de drogas a Estados Unidos en contacto con los carteles colombianos. Y tampoco estará solo: la fundación de la organización también incluirá a otros delincuentes de la vieja escuela como Ernesto Don Neto Fonseca Carrillo, a quien le prestará el cuerpo Joaquín Cosío (El infierno), y Rafael Caro Quintero, en la piel de Tenoch Huerta. El trío terrible de México ya está ensamblado.

En ese esquema, Michael Peña -hijo de mexicanos, pero criado en Chicago- será el colosal Enrique Camarena Salazar -un mexicano naturalizado como estadounidense. El mítico agente de la DEA pasó a la historia como Kiki Camarena, que en 1984 se convirtió en el enemigo jurado del Cartel de Guadalajara tras coordinar la Operación de Rancho Búfalo. En la estancia de mil hectáreas de Rafael Caro Quintero  trabajaban más de 3 mil personas en el cultivo de marihuana y su producción totalizaba ocho millones de dólares anuales. La operación significó más de dos millones de dólares de pérdida para la organización. La única más grande de ese entonces fue el desmantelamiento de los laboratorios colombianos de Tranquilandia de Gonzalo Rodríguez Gacha y Pablo Escobar Gaviria que ya vimos en la primera temporada de Narcos.

Kiki Camarena Fuente: TotalWar

Para 1985, el colérico Gallardo arrancó la cacería humana de Kiki junto a Don Neto. La persecución duró meses, hasta que en febrero Camarena fue secuestrado junto al piloto Alfredo Zavala Avelar. Ambos fueron torturados hasta la muerte dos días después. Y ahí la DEA se lo tomó personal. Camarena se convirtió en el mártir de los agentes y la presión de Washington culminó en la detención de Gallardo dos meses después. Desde entonces, el Padrino vive en prisión ( pese a haber sido sentenciado por el asesinato de Kiki en agosto de este año, 31 años después del crimen).

La decisión de narrar la historia de Kiki y Gallardo cuadra con el desarrollo previo de la serie y la oposición binaria de DEA vs. Narcos. El primer episodio hace una abierta referencia al caso, señalizando que fue vital para la postura de la organización antidrogas respecto de los traficantes, y coincide con el desarrollo histórico que propone Newmann. La construcción del imperio narco y la Operación Leyenda -la mayor investigación de la DEA- que lo destruyó obedecerían a la pauta de las primeras dos temporadas. La encarcelación de Miguel Ángel, además, disparó la creación de los carteles de Tijuana, comandada por los Arellano Félix; y el de Sinaloa, encabezado por Héctor El Güero Palma y Joaquín El Chapo Guzmán resuena como similar a la tercera entrega y sus caballeros de Calí.

El Chapo Guzmán. Fuente: ABC

Además, como la de Escobar, la apasionante historia del Gallardo da tela para cortar durante varias temporadas. Desde su posición en la policía federal y guardaespaldas de un gobernador de la entidad, su paso a la delincuencia, hasta su posible relación filial con Sandra Ávila Beltrán (o Reina del Pacífico) y su detención en el ’89, la vida de Miguel Ángel bien da para una espectacular temporada. Y una que, de quererlo, podría continuar hasta hoy. Félix Gallardo sigue preso en Puente Grande, perdió el ojo derecho, la audición y los dientes frontales. Poco quedan de los reyes narcos.