“Ready Player One”, nostálgica carta de amor a los videojuegos

“Ready Player One”, nostálgica carta de amor a los videojuegos

- Por

¿Quién de nosotros no pasó horas y horas frente a un televisor y una consola de videojuegos?, ¿cuántos no iniciaron su vida “gamer” gracias a un Atari? Más aún: si te dieran la oportunidad de ser -aunque sea por un solo día- tu personaje favorito de cualquier serie, caricatura, película, cómic o juego de video, ¿aceptarías? Seguramente sí, y es que sin importar la edad ni la época en la que se haya nacido, la infancia de muchos de nosotros quedó marcada por ciertos productos que, incluso, siguen manteniendo con vida al niño interior de algunos; y eso lo sabe muy bien Steven Spielberg, quien llega con la adaptación de Ready Player One, cinta que no sólo es un gran resumen de la cultura pop, sino que fácilmente podría convertirse en el filme de ciencia ficción y acción más importante de la década y uno de los más notorios en la historia del celuloide.

Es el año 2045, la economía mundial y los recursos naturales han sucumbido. La raza humana es apenas un vestigio de lo que se conocía como “sociedad de primer mundo” y ahora todos buscan un escape de la situación en que viven, encontrando este medio en el videojuego de realidad virtual llamado OASIS, donde todo aquel que lo juegue puede ser quien sea y hacer lo que desee. Sin embargo, cuando James Halliday -creador de esta plataforma- muere, activa un último reto que consiste en encontrar un easter egg especial; quien lo consiga se convertirá en el único dueño de dicho imperio. Por supuesto, en la competencia entrarán desde aficionados a los juegos de video hasta temibles empresarios que harán lo posible por hacerse con el premio.

Ready Player One. Fuente: The ringer.com

Ready Player One. Fuente: The ringer.com

Cabe mencionar que si bien esta es una película que prácticamente cualquier cinéfilo puede gozar, es una cinta que disfrutarán especialmente los amantes de los videojuegos, pues es una obra que podría considerarse como un easter egg gigante, ya que de principio a fin –en sus más de dos horas de duración- está repleta de referencias, guiños y cameos hacía diferentes cómics, filmes, series y juegos de vídeo de los años 80 y 90 (y parte de los 2000). Es decir, no pasa un solo momento en el que visualmente no se haga alusión a épocas pasadas.

Asimismo, para aquellos que sean más de disfrutar la trama que de estar buscando referencias por todos lados, Ready Player One es una cinta que mantiene al espectador cautivado todo el tiempo, pues no sólo su trama es bastante emocionante, llena de acción y sorpresas asombrosas, sino que visualmente es una obra con efectos especiales increíbles que, a diferencia de muchas otras, su fuerte principal es su exceso de CGI, ya que al saberse que la trama ocurre en un mundo de Realidad Virtual, sería absurdo que una historia que hable de esto no esté saturada de pantallas verdes o FX por todos lados.

En cuanto a los personajes, éstos son bastante carismáticos tomando en cuenta que se abordan dos historias al mismo tiempo: la realidad y el mundo virtual. Como protagonista, Tye Sheridan en su papel de Wade Watts y su avatar Parzival cuando está dentro de OASIS lo hace de gran manera; al igual que Ben Mendelsohn al darle vida al antagonista Nolan Sorrento, líder de la corporación IOI. Sin embargo, es importante resaltar el hecho de que sobresalen mucho más en sus papeles dentro de la realidad virtual que fuera de ésta, sobre todo el villano.

Ready Player One. Fuente: The Thin Air

Ready Player One. Fuente: The Thin Air

Es por esto que aunque la acción nunca se detiene, podría decirse que el punto débil de la historia (aunque nada grave) es el ir y venir entre el mundo real y el virtual, pues apenas se nos presenta la vida de los protagonistas fuera de OASIS, ya se está deseando que estos vuelvan a entrar a la plataforma para que la acción continúe. Y no es que no ocurra nada importante fuera del mundo virtual, sino que lo que pasa fuera de ella es una consecuencia de lo que ocurre dentro del videojuego, por lo cual todos los problemas y situaciones de interés ocurren y se resuelven dentro de éste.

Fuera de lo técnico, Steven Spielberg se luce con un producto lleno de nostalgia para cualquier amante de los años 80 y 90, ya que toda él resulta ser un guiño a casi 30 años (o quizá un poco más) de tardes y noches llenas de videojuegos, cómics, y películas que seguramente muchos de nosotros vivimos. Es importante recalcar que todos estos guiños se presentan en breves segundos, pues debido a la enorme cantidad de cameos y referencias que existen, es necesario que la aparición de los diversos objetos y personajes que hacen alusión a otras obras sea por demás breve, aunque si se pone la atención suficiente, se puede alcanzar a mirar a personajes “actuales” de juegos como Street Fighter, Overwatch, Mortal Kombat, Halo o Tomb Raider (entre muchos otros), hasta viejos conocidos y afiches de cintas clásicas de la ciencia ficción como RoboCop, Back to the Future, Tron, Battlestar Galactica, Alien, Star Wars e incluso los protagonistas de cómics como lo es Spawn.

Ready Player One. Fuente: Moviementarios.com

Ready Player One. Fuente: Moviementarios.com

Ready Player One resulta un homenaje no sólo para los fans de este tipo de productos, pero para el cine en sí mismo, ya que si bien la trama se resuelve mediante el uso del elemento Rosebud (en alusión al clásico filme Citizen Kane), también incluye a uno de los géneros cinematográficos que tuvieron su auge en la década de los 80, es decir, el cine de terror, del cual se hace una magnífica parodia (y uno de los momentos más importantes de la cinta) en una secuencia cuya trama ocurre dentro del Overlook, aquel hotel en el que Stephen King sitúa su novela The Shining y cuya adaptación a la pantalla grande corrió a cargo de Stanley Kubrick.

No queda más que decir que esta nueva película es por demás emocionante e incluso con una gran moraleja sobre los riesgos de anteponer la tecnología ante las relaciones personales pero, sobre todo, también es una carta de amor a todos aquellos que crecimos bajo el resguardo del cine, los videojuegos y los cómics. Así, Ready Player One es un ejemplo de que la nostalgia vende, y vende bien; pero cuando está bien hecha, da gusto comprarla a cualquier precio.