Mary Shelley, Frankenstein y el amor en formol

- Por

Empezaba el siglo XIX en una Londres a punto de convertirse en la metrópoli más importante de occidente y una adolescente llamada Mary Wollstonecraft Godwin se arrojaba a una aventura romántica. Una de las consecuencias de aquel romance, y de una vida de pasiones, es una obra maestra de la literatura universal. Se trata de Frankenstein o el moderno Prometeo, el icónico cuento que da vida a uno de los monstruos más famosos de todos los tiempos. Su autora, la que conocemos como Mary Shelley, este año inspiró a la directora Haifaa Al-Mansour para un interesante biopic.

La delicada belleza de Elle Fanning, protagonista de la película, calza con la idea de la Shelley que recreamos tras conocer que la publicación de su principal historia se hizo cuando tenía 20 años. De madre y padre intelectuales (Mary Wollstonecraft  y William Godwin), con la escritura como motor, y presa de un amor inmoderado, la jovencita londinense Mary Shelley se hizo un nombre en la literatura de misterio. El film nos muestra una versión de esta autora y de su proceso de creación.

Para ello, Al-Mansour se vale de un guion que entremezcla diálogo de época con fragmentos de distintos textos. Su obra no ha recibido las mejores críticas, pero si algo hay que reconocer es su genuino interés en continuar con la óptica feminista que ya se vuelve costumbre en su obra. La cineasta, famosa tras el éxito de La bicicleta verde (2012) – que retrata la discriminación en contra de las niñas y mujeres en su natal Arabia Saudita- apuesta esta vez por un personaje histórico.

Mary Shelley, más que una historia de amor

La soñadora Mary escribe y lee desde muy joven impulsada por su padre. En un viaje, la adolescente conoce al poeta Percy Shelley (Douglas Booth) y ambos se enamoran. Regresa a Londres y él va tras ella a pesar de estar casado y tener un hijo con otra mujer. Finalmente, ambos escapan juntos y los acompaña en la aventura, la hermanastra de Mary, Claire Clairmont (Bel Powley).

Crédito:Cinemaonlin.sp

Mary, que a todas estas tan sólo tiene 18 años, protagoniza junto a Percy una relación de pareja singular, que es criticada por su familia y el resto de la sociedad. Entretanto, una tragedia los golpea de frente. La muerte imprevista de su primera hija juntos genera en la escritora un luto profundo que, acompañado con el abandono de su pareja y el recuerdo de una madre ausente, empiezan a gestar en la apasionada muchacha emociones oscuras.

La pareja y la inseparable Claire huyen de todo y llegan al palacete suizo del estrafalario poeta, Lord Byron. Él reta a los visitantes a un concurso: escribir la mejor historia tenebrosa. Mary se toma la misión muy en serio y sublima lo oscuro de su sentir en un cuento protagonizado por un monstruo horroroso. Más allá de la criatura, que con el tiempo se ha caricaturizado hasta perder la idea original de su fabricación, es una historia sentida que resume muchas falencias de la relación, hasta el momento angustiosa, entre Mary y Percy.

A pesar de ser una obra estupenda, el hecho de ser mujer se transforma en un terrible peso que impide que el libro se publique. Percy Shelley llega a escena para ayudarla a publicar y reconocer el trabajo de su amada detrás de esta historia de misterio.

La película de Mary Shelley, también conocida como A Storm in the Stars (2018), técnicamente está bien hecha, pero ciertamente hay ciertas fallas en la historia que hacen de su ritmo un poco lento. Pese a ello, la fuerza de la historia de la escritora inglesa arrastra a la audiencia hasta el negro final.