El deber y la muerte del amor: el final de GOT | Cine O'culto

El deber y la muerte del amor: el final de GOT

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Nadie está preparado para los finales y las despedidas, eso queda confirmado cuando observamos la reacción en redes respecto al final de la épica serie Game of Thrones (GOT). El capítulo final descubrió a un rey inesperado y la destrucción del Trono de Hierro con el mismo material con el que fue creado, es decir: fuego de dragón.

El último episodio de GOT fue tal vez el más silencioso de toda la serie, lo cual cobra sentido después de la masacre de la Reina de Dragones. La escena inicial es un traumático recorrido de Tyrion por las calles de Desembarco del Rey. El silencio intensifica esa sensación de muerte y desolación provocada por la crueldad de la guerra.

Pero el recorrido de Tyrion tiene un objetivo: buscar a sus hermanos, a quienes encuentra bajos los escombros. El último de los Lannister llora la muerte de sus hermanos y se da cuenta del crimen de Daenerys, que en toda la última temporada sufrió un cambio brutal de personaje, de ser la destinada a salvar a la gente, a convertirse en la villana más amada en la historia de la televisión.

El desencuentro total entre Daenerys y Jon se nos muestra en una discusión que Snow tiene con Gusano Gris: la reina desea matar a todos sus adversarios, aunque estén rendidos. Jon intenta detener a Gusano Gris y la tensión lleva a sus escoltas a desenvainar sus espadas, sin embargo, el bastardo de la casa Stark cede y evita un choque de fuerzas aliadas.

Cuando por fin vemos a Daenerys, la Reina de Dragones proclama un belicoso discurso frente a sus ejércitos, a quienes promete que la guerra no ha terminado, y que dominarán todo el mundo para llevar la libertad o el fuego y la sangre.

Es justo en este momento cuando Tyrion aparece a un lado de la reina y esta le reclama haber liberado a su hermano, a lo que Tyrion le señala: “Tú masacraste a la ciudad”. Dicho esto, se despoja de símbolo de la Mano del Rey y Daenerys ordena apresarlo y sentenciarlo a muerte.

La sentencia a Tyrion golpea directamente a Snow, quien va a buscarlo para hablar con él, la conversación será definitiva, ya que Tyrion le deja ver a Snow que él es la amenaza más grande contra la Reina de Dragones y el próximo en ser asesinado, la frase que enmarca esta escena es del extinto maestro Aemon y que recuerda Snow, la frase que condena a Daenerys: “El deber es la muerte del amor”.

Luego de la profunda plática, Jon decide ir en busca de Daenerys, quien por primera vez se encuentra a solas frente al Trono de Hierro. La escena es fundamental, pasamos de ver a la Reina conquistando por fin los 7 Reinos, a su inevitable final.

Dany le cuenta a Jon sobre cómo imaginaba el Trono, el bastardo del norte le pide perdonar a Tyrion, perdonar a quienes se han rendido y ella se niega, le afirma que sus enemigos no tienen opción.

Mientras se abrazan Daenerys le pide a Jon que se unan, que gobiernen juntos, y Snow la besa, le dice “Tú eres mi reina, hoy y siempre”, y en el mismo movimiento Snow le clava una daga en el pecho. Terminando así con la última Targaryen y de paso comprobando que en el Juego de Tronos o ganas o mueres. Sin duda una escena que hizo llorar a más de uno.

El último beso y la muerte.

El primero en darse cuenta de la muerte de la Reina de Dragones es Drogón, el último de los dragones y que arriba a la sala del Trono, observa a Jon, intenta revivir a Daenerys y cuando se da cuenta de su muerte, encendido en colera destruye el Trono de Hierro y con sus garras toma a su madre y huye, emprendiendo el vuelo. Para muchos espectadores esta escena fue muy simbólica, ya que Drogón destruye el Trono que le costó la vida a Daenerys.

Luego de la muerte de la Madre de Dragones el último episodio comienza a decaer por la velocidad en que solucionan las cosas. Jon es capturado y Tyrion espera sentencia, pero dado que no hay un rey que lo condene, el consejo de guerra, conformado por los sobrevivientes de las casas de Poniente, decide coronar a Bran Stark.

El nuevo rey decide, a petición de Sansa, darle la independencia al norte como pago del combate ante el Ejército de los Muertos, a lo que Bran accede y de esta forma ya no es más rey de 7 reinos, sino de 6.

Sobre Jon y Tyrion, el nuevo rey decide perdonar a Tyrion y volverlo su mano; mientras que a Snow lo mandan de regreso a la Guardia de la Noche con todo lo que eso conlleva: no puede tener tierras, no puede engendrar descendencia y debe quedarse para siempre en el Muro.

Con la velocidad de sucesos inesperados el destino de nuestros personajes da un vuelco: los Inmaculados, ahora bajo el comando de Gusano Gris, se van de Westeros y toman rumbo a Nath, la isla natal de Misandei.

Sansa es coronada la primera reina del norte; mientras que Arya emprende un viaje a las tierras desconocidas de Poniente; Jon vuelve al muro y se une a los salvajes, quienes lo reciben como a uno de los suyos.

La última toma nos muestra a Snow cabalgando delante de los “hombres libres”, internándose en un paisaje frío y desolado, como el corazón de los fanáticos al ver la serie terminar de una vez por todas.


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