‘The Irishman’, un despliegue de maestría en cine de gangsters | Cine O'culto

‘The Irishman’, un despliegue de maestría en cine de gangsters

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“Los jóvenes no saben quién fue Jimmy Hoffa. Quizá sepan que desapareció y nunca fue encontrado, pero en realidad no saben quién fue”, es un diálogo que se convierte en uno de los mensajes de ‘The Irishman’: esto es sobre el crimen organizado de la vieja escuela.

De esto se encargó Martin Scorsese, acompañado por los grandes de las películas hollywoodenses de gangters: Robert de Niro, Joe Pesci y Al Pacino, quienes entregan la historia de Frank Sheeran (de Niro), un matón a sueldo que durante dos décadas trabajó para el jefe de la familia criminal del noreste de Pensilvania, Russell Bufalino (Pesci), a quienes se les atribuye la misteriosa desaparición de Jimmy Hoffa (Pacino), un poderoso líder sindical sin escrúpulos que perpetuó su poder desde los cuarentas y  hasta 1975, cuando nadie lo volvió a ver.

Para empezar, es un verdadero deleite ver el trabajo de los veteranos actores, sobre todo de Pesci, con todo y el decepcionante rejuvenecimiento por CGI, ya que sus rostros se ven excesivamente computarizados.

Por otro lado, la ambientación juega un papel primordial en la cinta: los coches, las autopistas, los vestuarios, los comercios y los finos pero peligrosos clubes nocturnos que frecuentan los criminales italianoamericanos, son un agasajo visual.

Es un filme con un ritmo lento pero envolvente, incluso a veces confuso por los repentinos saltos en el tiempo, pero nunca pierde el rumbo y logra mantener cautivo al espectador.

Varios elementos que podrían considerarse como desacierto en otro tipo de producciones, hacen una amalgama perfecta con las virtudes de la película, para entregar una historia compleja que no permite parpadear ni una milésima de segundo o se corre el riesgo de perderle el hilo, pero al mismo tiempo sin baches que estanquen la fluidez de la narrativa. Dicho sin rodeos, es “pesada” pero no aburre.

Por supuesto no está exenta de momentos sórdidos y de ultra violencia, pero sin perder su serenidad y elegancia, musicalizada con una excelente banda sonora, como siempre lo ha hecho Scorsese.

Además, el lenguaje de los mafiosos es fascinante. Nada es explícito, todo se transmite con muchas miradas y pocas palabras. Una comunicación no verbal extraordinaria, la cual también es ejecutada por Anna Paquin (Peggie Sheeran), quien desarolla un estrecho vínculo con el lado obscuro de su padre.

Aunque por momentos se percibe gris, y más cuando es interpretada por una actriz tan reconocida, como ya se dijo, es precisamente ese lenguaje no verbal lo que hace importante al personaje, por como se lleva a cabo la comunicación en la historia.

El libreto

The Irishman’ (escrita por Steven Zaillian, un viejo colaborador de Scorsese) está basada en el libro ‘I heard you paint houses’, de Charles Brandt, cuyo título hace referencia al popular eufemismo de la mafia que alude a las salpicaduras de sangre que quedan en las paredes después de un asesinato, y que recopila a través de entrevistas con el propio Sheeran, su participación en 25 asesinatos a sueldo, incluyendo (supuestamente) el de Hoffa, que a la fecha se desconoce su paradero.

Jimmy Hoffa (Al Pacino) and Frank Sheeran (Robert De Niro) debate Hoffa’s next move. © 2019 Netlfix US, LLC. All rights reserved.

Eso sí, como cualquier adaptación de hechos reales mezcla fantasía con realidad y los realizadores introducen su propia visión de los acontecimientos, pero es diferente a las películas hollywoodenses de hoy día. En un extremo, se realizan películas excesivamente fantásticas que sustentan su calidad en los efectos especiales para hacer llevaderas las más de dos horas de duración; al mismo tiempo que nos encontramos con puros remakes o películas de apenas ochenta y tantos minutos, que apuestan por los finales abiertos y se quedan insuficientes.

Es decir, a través de un cinematografía clásica pero vigente, esta adaptación de Scorsese trae de vuelta un mundo en el que los sindicatos, el crimen organizado y la política formaban un tridente que dominaba (aún más que hoy) la vida cotidiana en las ciudades.

En pocas palabras, es un hito cinematográfico, tanto del cineasta neoyorquino como de los legendarios actores, quienes protagonizan lo que podría significar el regreso de las películas de gangsters hechas a la vieja usanza.