Manuales de Supervivencia: diez años grabando una vida marcada por el VIH
La cineasta peruana Luisa García Alva presenta Manuales de Supervivencia, su ópera prima, un documental construido a partir de diez años de registro personal que comenzó después de recibir un diagnóstico de VIH en estadio SIDA. Lo que inicialmente fue una manera de registrar una experiencia que no podía explicar con palabras terminó convirtiéndose en una película sobre el diagnóstico, los vínculos, la familia, los prejuicios y las distintas formas de reconstruir la vida después de un cambio radical.
La película parte de una experiencia íntima, pero busca ampliar esa mirada hacia una conversación sobre el VIH que vaya más allá del diagnóstico y del estigma. García Alva utiliza su propio archivo para explorar lo que ocurre alrededor de una enfermedad, desde las relaciones personales hasta la identidad y la manera en que una persona vuelve a relacionarse con su propia vida.
Una cámara que apareció después del diagnóstico
En 2015, Luisa García Alva permaneció dos meses hospitalizada después de sufrir una neumonía severa y fue diagnosticada con VIH en estadio SIDA. Durante ese proceso comenzó a grabarse con una pequeña cámara. No existía todavía un proyecto cinematográfico definido: filmar era, en ese momento, una manera de registrar el desconcierto de su cuerpo, el miedo y los silencios que rodeaban su diagnóstico.

Seis meses después, la cineasta migró a Buenos Aires y continuó filmando mientras intentaba reconstruir su vida. Más adelante regresó al Perú, donde volvió a enfrentarse con aquello de lo que había intentado escapar. Con el paso de los años, ese material dejó de ser únicamente un registro personal y comenzó a convertirse en la base de una película.
Así nació Manuales de Supervivencia, un proyecto que terminó abarcando una década y que utiliza esas imágenes para reconstruir un proceso que no se limita al momento del diagnóstico.
Diez años de registro personal
Una de las particularidades de la película es precisamente el tiempo que existe entre las primeras imágenes y su transformación en un largometraje. La cámara acompañó a García Alva durante diferentes etapas de su vida, permitiendo que el proyecto evolucionara junto con ella.
La película atravesó distintos espacios de desarrollo y formación cinematográfica durante esos años, entre ellos Berlinale Talents Buenos Aires, Laboratorio Corriente, Cine del Mañana del Festival de Cine de Lima y Ventana Doc de Ventana Sur. En 2020, además, el proyecto fue beneficiario del programa de Estímulos Económicos para la Cultura del Ministerio de Cultura del Perú.
El proceso terminó convirtiendo un registro que nació de una necesidad personal en una obra cinematográfica que busca compartir esa experiencia y abrir una conversación sobre las vidas de las personas con VIH.
Una película que busca hablar más allá del VIH
Aunque el diagnóstico es el punto de partida, Manuales de Supervivencia no está planteada únicamente como una película sobre la enfermedad. El documental explora también las relaciones, la familia, la identidad y los prejuicios que pueden aparecer alrededor de un diagnóstico de VIH.
La intención de García Alva es colocar en el centro las experiencias y los vínculos que se construyen alrededor de esa situación, en lugar de reducir la historia a la enfermedad. La película busca así contribuir a una conversación sobre el VIH que pueda alejarse del estigma y prestar atención a las personas que viven esas experiencias.
La propia realizadora resume el propósito del proyecto al señalar que Manuales de Supervivencia nace de una necesidad de “nombrar, de mirar, de visibilizar”. La frase también define el recorrido que tuvo el proyecto: primero mirar una experiencia propia a través de la cámara y después convertir ese registro en una película que pueda ser compartida con otros.
Del registro personal al cine
El documental plantea una relación particular entre vida y cine porque la cámara estuvo presente desde el inicio del proceso. No se trató de reconstruir una experiencia años después mediante entrevistas o archivos externos, sino de trabajar con imágenes que fueron registrando la transformación de la propia realizadora durante una década.

Por eso, el material grabado originalmente con una pequeña cámara terminó adquiriendo una nueva función. Lo que comenzó como una herramienta para atravesar una experiencia difícil de comprender se convirtió en una forma de mirar y reconstruir esa misma historia desde el cine.
El resultado es una película que utiliza el registro autobiográfico como punto de partida para hablar de asuntos que trascienden la experiencia individual: cómo cambian los vínculos después de un diagnóstico, qué ocurre con la percepción de uno mismo y de qué manera es posible reconstruir una vida cuando las circunstancias obligan a replantearla.
Una ópera prima construida durante una década
Manuales de Supervivencia representa el primer largometraje de Luisa García Alva y es el resultado de un proceso de producción poco habitual. Durante diez años, el proyecto pasó por distintas etapas de desarrollo y espacios de formación hasta encontrar su forma definitiva.
Ese recorrido también refleja una manera de entender el cine documental en la que el tiempo de filmación forma parte de la propia historia. La cámara no llegó para registrar una experiencia ya terminada, sino que estuvo presente mientras esa experiencia seguía transformándose.
El documental convierte así diez años de imágenes en un relato sobre el diagnóstico, pero también sobre todo aquello que ocurre después: los cambios personales, los vínculos, las preguntas y los aprendizajes que acompañan ese proceso. Como señala su nota de prensa, el cine termina funcionando aquí no solo como registro, sino también como una forma de sostenerse, hacerse preguntas y avanzar.
Una historia personal que busca visibilizar otras experiencias
Aunque la historia de García Alva constituye el núcleo de la película, Manuales de Supervivencia busca que ese relato pueda abrirse hacia una experiencia colectiva. El documental propone hablar del VIH desde las personas que conviven con un diagnóstico y desde todo aquello que existe alrededor de él: los vínculos, los prejuicios, la familia y las distintas maneras de continuar con la vida.
En ese sentido, los diez años de registro no representan solamente el tiempo que tomó hacer la película. También son el recorrido de una persona que decidió utilizar una cámara para observar y reconstruir una experiencia que inicialmente parecía imposible de explicar. Manuales de Supervivencia convierte ese archivo personal en una película que busca nombrar una realidad que todavía necesita ser mirada más allá del estigma.