Sólo el fin del mundo: el fin de la propia vida como fin del mundo

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Juste la fin du monde (I’ts Only the End of the World, Sólo el fin del mundo 2016) es una adaptación de la obra de teatro homónima del escritor y dramaturgo Jean-Luc Lagarce, misma que había sido adaptada a la televisión en 2010 por Oliviert Ducastel y Jacques Martineau. La película, que cuenta con la actuación de estrellas del cine francés como Marion Cotillard, Vincent Cassel, Léa Seydoux y Gaspard Ulliel es la más reciente producción de Xavier Dolan. Pese a las críticas recibidas tras su estreno en el Festival de Cannes, Juste la fin du monde se llevó el Gran Premio del Jurado (el segundo en importancia del festival), convirtiendo a Dolan en el segundo director canadiense en recibirlo. El filme, seleccionado por Canadá para competir por el Oscar a Mejor Película Extranjera, se anotó también 5 Canadian Screen Awards (Mejor Director, Mejor Película y Mejor Guión para Xavier Dolan; Mejor Fotografía a André Turpin y Mejor Actor de Reparto para Vincent Cassel), así como los Premios César a Mejor Director y Mejor Edición.

Fuente: vanityfair.com

El primer trago amargo del joven genio

Dejando de lado los galardones y su amplia presencia en festivales de cine (aquí en México se presentó en los festivales internacionales de cine de Guadalajara y Guanajuato), Juste la fin du monde es la obra menos apreciada del director canadiense, quien a sus 28 años puede presumir de haber triunfado en festivales internacionales de cine como Bangkok, Cannes, Guadalajara, Hamburgo, Rotterdam, Toronto y Venecia con las excelentes películas J’ai Tué Ma Mère, Les Amours Imaginaires, Laurence Anyways, Tom á la ferme y Mommy.

Mientras que los usuarios de IMDb y Rotten Tomatoes han sido más tolerantes con el filme al calificarlo con 6.9 de 10 y 3.4 de 5, respectivamente; los críticos de metacritic apenas le dan un 48 de 100 y los de Rotten Tomatoes, un sello de podrida con 5,6. Debido a esto, Juste la fin du monde ha unido a seguidores y detractores de Dolan, división que es casi un cliché en las conversaciones sobre cine, en el aluvión de críticas despiadadas. Es mi opinión que los riesgos estaban calculados y que “los errores” son decisiones premeditadas. La experiencia de Dolan convertirá este fallido experimento en un ejercicio de aprendizaje. Seguro estoy de que Juste la fin du monde enriquecerá la obra del director canadiense más popular y uno de los más prometedores del panorama cinematográfico internacional.

Fuente: kinosoprus.ee

Una última reunión antes de que el mundo acabe

Juste la fin du monde nos cuenta la historia de un escritor que vuelve a visitar a su familia luego de una ausencia de más de 10 años. Lo que podría ser una agradable comida para ponerse al tanto, una reunión como muchas otras, se complica por el motivo del viaje: ha vuelto sólo para anunciar a su familia que morirá pronto. El fin del mundo enunciado por el título es metafórico, pues se refiere a la muerte de Louis, pero así como Wittgenstein decía que “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, así el límite de vida de Louis significa los límites de su mundo: el mundo va terminar porque concluirá su experiencia del mismo. El conocimiento de este dato desatará oleadas de recuerdos, conflictos pendientes y emociones encontradas en un alucinante retrato de la disfunción familiar. La desventaja de realizar un drama tan penetrante como doloroso sobre un hombre destinado a morir joven con un estilo que busca trasmitir la ansiedad e incomodidad, es que no resultará atractivo a aquellos que buscan una película para divertirse al final de una larga semana.

Fuente: variety.com

¿Gozar o sufrir el cine?

Al igual que el teatro se divide tradicionalmente en comedia y tragedia, en el cine hay obras hechas para disfrutarse y otras que buscan provocar sufrimiento en el espectador. A su vez, existe el público capaz de verlo todo (levanto la mano), pero también el que prefiere ver una película alegre o quienes gustan experimentar el miedo, la ansiedad o la tristeza. Cuando uno se vuelve consciente de sus gustos, es más fácil acercarse de forma objetiva a una película de un estilo que no nos agrada o comprender que no todas las películas son para todos. En mi experiencia trabajando para el Festival de Cine de Guanajuato conocí a personas incapaces de dar una crítica positiva a una película perturbadora y a otras que no podían aprobar una película con un final en extremo feliz.

Aunque ahora puedo disfrutar de igual manera una película divertida que una angustiante, siempre he preferido las cintas “agresivas”. Por lo anterior, Juste la fin du monde no me presentó gran problema, pero, también por lo mismo, me es fácil entender que la película trata de molestar al público a propósito. Es por esto que comprendo que muchos la odien, que salgan de la sala o que quieran recuperar su dinero, pero también es cierto que la película no promete otra cosa. Con los ataques de la crítica, Juste la fin du monde paga los riesgos asumidos por su estilo, pero sigue siendo obligatorio reconocer sus mayores méritos.

Fuente: ifccenter.com

El asalto de la ansiedad

Las escenas pulsan con una tensión casi palpable desprendida por la tormenta emocional que colma a los personajes. Podemos sentir la irá ardiendo en el rostro de Vincent Cassel, la tristeza empapando la mirada de Marion Cotillard o el miedo temblar en la mirada de Gaspard Ulliel. El reparto hace un trabajo excepcional, pero la ansiedad que atraviesa toda la película, potenciada por las interminables conversaciones íntimas que estallan en gritos de odio o en lágrimas desoladoras, así como las tomas cerradas, acaba por crear un ambiente claustrofóbico difícil de soportar.

Para producir la tensión esencial requerida por la obra teatral original, Dolan respeta la abundancia de diálogos agresivos, que son más bien gritos, concentrando la mayor parte de la acción en un sólo espacio que los personajes, quienes no se soportan entre sí, apenas abandonan. El enfoque elegido por Dolan produce un efecto de agobio visual y verbal extremadamente denso. Estas cualidades (decisiones y no errores), que han motivado el rechazo de la audiencia, es de donde se desprenden las mayores fortalezas de Juste la fin du Monde, una película a la que sólo el paso del tiempo dará o no la razón.

El triunfo de Dolan en las premiaciones europeas parece no ser suficiente, pues actualmente se encuentra culminando su primera película en inglés, The Death and Life of John F. Donovan. Con un guión adaptado por él mismo y un reparto de lujo que incluye a estrellas como Kit Harington, Natalie Portman, Ben Schnetzer, Sarah Gadon, Bella Thorne, Susan Sarandon, Jared Keeso o Kathy Bates (aunque la famosa actriz Jessica Chastain trabajó durante la filmación, se ha sabido hace poco que Dolan decidió suprimir su personaje en la edición final por no encajar con el resto de la historia), el chico genio buscará conquistar Hollywood. Aunque no existe fecha de estreno se espera que sea presentada este año (podría apostar que en Cannes) por lo que habrá que estar al tanto para ver hacia donde apunta el siguiente trabajo de Dolan. Una cosa es segura: no dejará indiferente a nadie.