Rally Universitario del GIFF: semillero de cineastas | Cine O'culto

Rally Universitario del GIFF: semillero de cineastas

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Desde hace 11 años, el Rally Universitario del Guanajuato International Film Festival (GIFF) ha fungido como un semillero de jóvenes cineastas. En esta academia, estudiantes universitarios de México desarrollan su potencial fílmico durante seis meses para, finalmente, obrar su trabajo en un cortometraje filmado en Guanajuato y exhibirlo en la histórica Alhóndiga de Granaditas.

El Rally Universitario nació a partir del interés de Sara Hoch (fundadora del GIFF) para acercar a las universidades mexicanas al cine. Se trata de una búsqueda de nuevos talentos, a quienes se ofrece la posibilidad de filmar por primera vez una historia de manera profesional.

Así lo afirma Mabel Gallo, actual directora del Rally Universitario.

“Más que un concurso es una plataforma educativa y formativa para jóvenes provenientes de toda la república mexicana. No fomentamos una competencia, sino la búsqueda y la creación de nuevos talentos para la industria cinematográfica y que también los jóvenes se percaten de que no todo el cine se hace en el centro del país. No importa de qué zona vengan, ellos pueden empezar a crear cine”.

La metodología del Rally Universitario consiste en preseleccionar cada año 25 guiones, cuyos equipos deben enviar una “videorespuesta” (un video que presente a sus integrantes y donde se explique la historia). Posteriormente, de la preselección destacan los proyectos finalistas que competirán durante el GIFF; para este año se eligieron seis.

“A veces no es la misma mentalidad que tiene una persona para escribir un guión que para llevarlo a la pantalla. ¿Para qué es una videorespuesta? Al final va a ser una convocatoria donde no va a participar sólo un guionista, van a participar 10 jóvenes que quieren aprender cine. Entonces, necesitamos saber cómo participan ellos como equipo y la visualización que tienen para trabajar en conjunto”.

El criterio de selección varía cada año; no obstante, el festival busca proyectos que sean viables para rodarse en un lapso de 48 horas en la ciudad de Guanajuato.

Tras el anuncio de los designados, los equipos son sometidos a un periodo de capacitación mediante talleres impartidos por profesionales del cine. La fase preparatoria suele durar seis meses. Estas clases se dictan en las ciudades de San Miguel de Allende, Guanajuato y la capital mexicana.

Cabe destacar que es obligación de cada equipo financiar su traslado y su hospedaje en la sede del taller. El Rally Universitario no sólo pretende brindar conocimientos teóricos y técnicos a los estudiantes, sino que también se preocupa por el tema de la financiación y la obtención de recursos para realizar un proyecto cinematográfico. Precisamente, uno de los talleres se encarga de capacitar a los equipos sobre el empleo de Kickstarter, una plataforma de crowdfunding.

“La ventaja del Rally Universitario, como plataforma educativa, es que si en un momento de la vida cinematográfica puedes equivocarte, es con nosotros. No es lo mismo hacer una producción de cine tú solo y que te adentres en esta nueva aventura de meterte a la industria, a realizarla con un festival como el GIFF. Si llegas a equivocarte nosotros estaremos ahí para ayudarte”.

Gallo enfatiza que a los jóvenes también se les inculca el compromiso con su cortometraje. Para ello, el GIFF los proveé de actores profesionales y mantiene sus nexos con destacados festivales de cine como Cannes, donde algunos de los proyectos del Rally Universitario se han exhibido.

“Uno de los problemas que tenemos en la industria es que acabas tu cortometraje y no lo quieres mover. Nosotros apoyamos a los jóvenes y los alentamos a que puedan mover sus cortometrajes por diferentes latitudes. Cuando quieres hacer cine es para que tu trabajo se vea, no para dejarlo guardado. Justamente, los convenios que tenemos con otros festivales son para ello”.


Nuevo timón

En 2018, Mabel Gallo sustituyó a David Granados como directora del Rally Universitario. Desde los 15 años de edad ha sido cercana a las actividades del GIFF y, como muchos otros, comenzó en el voluntariado.

“Cuando entré al festival como voluntaria general, mi coordinadora era Ari del Castillo. Después ella pasó a ser la directora del Rally Universitario y me invitó. Me gustó mucho más esta parte de poder crear cine y ver cómo se hace una filmación desde atrás”.

Según Gallo, un voluntario del GIFF, especialmente del Rally Universitario, debe ser una persona con un sentido agudo de la profesionalización, activa y mesurada. Durante la competencia universitaria los voluntarios son fundamentales ya que auxilian a los equipos en aspectos técnicos y logísticos.

A través de los años, Gallo ha visto en primera fila la maduración del GIFF y de su Rally Universitario. Conoce el evento desde sus entrañas. Por ello, toma con ímpetu el timón en esta nueva aventura fílmica.

“El principal desafío, cuando te anteceden dos directores como tan buenos como lo fueron Ari del Castillo y David Granados, es llenar los zapatos de dos personas que han dejado huella en la vida de tantos jóvenes. Es un reto bastante pesado que te emociona y te llena de temor al mismo tiempo. Y justamente es eso, tienes contigo los sueños de 60 universitarios”.


Vivir la experiencia

El Rally Universitario ha dejado huella en más de un estudiante que ha pasado por sus filas. La odisea hacia Guanajuato arroja grandes problemas y desafíos. El GIFF sólo orienta, son los universitarios quienes con su creatividad deben resolver cada traba.

La andanza supone una introducción al mundo laboral del cine. Cada integrante debe mantener su temple, pero los roces entre compañeros son inevitables. Respetar el trabajo del otro es realizar con responsabilidad el propio. Todo es una maquinaria de engranes, cada nodo tiene que funcionar en armonía; si uno falla afecta a todos.

Y es que grabar y editar un cortometraje en 48 horas no es tarea sencilla. Se requiere concentración y amor por el cine. Pero no un apego superficial, sino uno interno que logré aceptar las exigencias del séptimo arte. Otro factor es el tiempo, cada fotograma grabado es un grano de arena que cae en el reloj. Las distracciones retrasan y la presión irrumpe. Hay que tener tacto con la adversidad. La organización también es un arte.

Tras el rodaje, los seis meses de formación rinden sus frutos. Los estudiantes salen de la sala de edición donde se ha exportado el archivo final. Cruzan los callejones guanajuatenses con una ilusión que confronta a su cansancio, pues la mayoría ha dormido pocas horas y aún sienten los remanentes del estrés.

Su marcha se detiene en la Alhóndiga de Granaditas, ese edificio donde la narrativa popular inmortalizó a un héroe de la Independencia apodado “El Pípila”. La historia relata que “El Pípila”, con una losa a cuestas, fue el único que se atrevió a quemar la puerta de la alhóndiga para que los insurgentes pudiesen pasar y así arrebatar las instalaciones a los españoles.

La valentía de “El Pípila” se asemeja a la de estos jóvenes cineastas, quienes durante un semestre libran sus propias contiendas. Los universitarios no queman ninguna puerta, pero abren otro tipo de accesos. La proyección de sus cortometrajes en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas significa su graduación ante el pórtico del cine mexicano.

Yeraldín Bálcazar de la Universidad Autónoma de Baja California, quien en 2018 fue directora del cortometraje Algo mágico sucederá, asegura que el Rally Universitario le otorgó disciplina y reforzamiento en el sentido de la planeación.

“Estás utilizando tu tiempo y el de las demás personas, y tienes que aprender a respetar eso. Cuando nosotros entramos estábamos en cuarto semestre y era mi primera experiencia como directora. De verdad, entré sin saber lo que hacía y aprendí a golpes. Nos queda muchísimo por delante, pero el tener esa experiencia de lidiar con actores profesionales, con alguien que te está haciendo la banda sonora en otro lado y coordinar el trabajo que estás haciendo entre varias ciudades, te da mucha madurez”.

Por su parte, Diego Cháidez de la Universidad LICEO de Querétaro, participará por tercera vez en la contienda. Tras su primera incursión en 2017 con el equipo del cortometraje Guía básica para la muerte perfecta, afianzó su interés por perfeccionar sus conocimientos cinematográficos. En 2018 fue sonidista de La última y nos vamos y en 2019 ha escrito el guión paraEn el nombre del hijo, uno de los seis proyectos finalistas.

“Cuando recién entré a la escuela uno de mis propósitos era estar en el Rally del GIFF. Conocer a otra gente es de las cosas más valiosas. Es gratificante saber que el Rally sí te ayuda a superarte en muchos aspectos, a aprender cosas y a darte cuenta de que el cine es o no es lo que te gusta. En lo personal, terminé por encontrar mi pasión para contar historias. Este año espero darle el Premio del Jurado a Querétaro”.

La cita final para estos universitarios se dará en julio próximo durante las actividades de la vigésima edición del GIFF. En la ceremonia de cierre, el imponente Teatro Juárez los recibirá en su sala de herradura para anunciar al ganador del certamen. Más allá del añorado Premio del Jurado, las principales recompensas son el conocimiento obtenido y las amistades forjadas.

Proyectos seleccionados GIFF Rally Universitario 2019

Ya es posible contribuir al financiamiento (a través de Kickstarter), para la realización de los seis cortometrajes seleccionados en el onceavo Rally Universitario del GIFF. Los enlaces de los proyectos se muestran a continuación.