‘El ombligo de Guie'dani’, entre la denuncia y la sátira del México clasista | Cine O'culto

‘El ombligo de Guie’dani’, entre la denuncia y la sátira del México clasista

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La distribución de la riqueza en el territorio mexicano es tan desigual que, así como es una región donde se encuentran las familias más ricas y poderosas de todo el mundo, también hay millones en pobreza extrema.

Este fenómeno es multifactorial, lo cual tiene, entre otras concecuencias, que exista una clase social privilegiada que se ha adjudicado el derecho de voltear a ver a los pueblos indígenas como un “sector” exclusivo del servicio doméstico. Y peor, con todo y tecnologías y herramientas (no tan caras) que vuelven innecesario el desgaste físico y la inversión de mucho tiempo en el aseo del hogar. Es decir: prioritario mantener toda la facha de la clase alta, ni modo de no tener servidumbre ¿cierto?

Es a partir de esta desagradable realidad que se teje el hilo conductor de ‘El ombligo de  Guie’dani’, que trata sobre una niña indígena zapoteca de 12 años (Sótera Cruz) que viaja con su mamá a la capital mexicana para hacerle la limpieza a una familia de dinero.  

Es un relato que de forma audaz y enérgica retrata la normalización de prácticas y actitudes racistas y clasistas, dos problemas que vuelve palpables a través de actitudes de indiferencia, rechazo y soberbia por parte de la familia de ricos, quienes se escudan (y hasta justifican) con máscaras de compación: “Mi casa es tu casa, pero no puedes comer en la misma mesa que yo”, “eres como de la familia, pero no somos iguales”, “¡Ternurita! Eres pobre, me compadezco de ti, pero aquí quien manda soy yo ¿Ok? ¡Ay perdón! ¿Está bien?”.

La película logra su cometido: con una impecable semiótica, entre el drama y la comedia, deja perfectamente clara la dinámica que se vive en el hogar de los ricachones, sin la necesidad de mucha oratoria de los personajes, todo lo contrario, con poquitos pero certeros diálogos se logra explicar el discurso de la cinta.

Es una película inteligente que plasma a una joven en conflicto, cuyos ideales y orgullo por sus raíces se ven aplastados hasta por su propia ascendencia, cuya visión cuadrada inevitablemente la orillan a resignarse a heredar el servicio doméstico como modo de vida. En ese sentido, la rebeldía e insolencia bien justificada de la protagonista se vuelve entrañable.

En cuanto a algunos aspectos técnicos, la fotografía y la escasa musicalización, cumplen, pero no logran nada extraordinario. Se centra en documentar a través de una narrativa lineal la denuncia de la falsa empatía del mexicano rico.

Las actuaciones son buenas, pero es algo tardada en llegar al clímax, además de ser un tanto predecible. Eso sí, lo compensa con divertidos momentos que subitamente se convierten en instantes de tensión para un desenlace trágico, no por retratar alguna desgracia, muerte o dosis exageradas de drama, sino por proponer una cruda reflexión: ¿Qué futuro le espera a un niño indígena con grandes aspiraciones en un México clasista?

Es la ópera prima del director mexicano de origen catalán, Xavi Sala, quien describe a su película como una profunda reflexión sobre la identidad, la discriminación y la autodiscriminación de los pueblos originarios de México y, por añadidura, de otros países que tienen luchas identitarias.

‘El ombligo de Guie’dani’ formó parte de las selecciones oficiales del Festival Internacional de Cine de Morelia 2018, el Chicago International Film Festival 2018, el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2018 y el Festival de Huelva de Cine Iberoamericano 2018.

Entre los galardones más destacados que ha recibido, se encuentran el Premio Cinépolis Distribución en el 15° Festival Internacional de Cine de Morelia 2017, el Premio Radio Exterior de España a la cinta que mejor refleja la realidad iberoamericana en el 44° Festival de Huelva de Cine Iberoamericano 2018, así como el Premio de la Crítica, el Premio del Público, el Premio de Mejor Director y el Premio a Mejor Actriz en el 16° Festival Internacional de Cine de Alacant 2019. 

En conclusión, el balance es positivo para esta cinta representante del cine mexicano de calidad. Hay más aciertos que desaciertos. Una cinta que va más allá de entretener o intentar que la audiencia se dé golpes de pecho porque “pobrecitos de los pobres”.

Puede llegar a incomodar a una sociedad que, sea de clase alta o no, seguramente se sentirá identificada con las actitudes discriminatorias que parecen ya inherentes al mexicano.