Muere Kavinsky, el músico que convirtió Nightcall en el sonido inolvidable de Drive
La música electrónica perdió a una de sus figuras más influyentes. Kavinsky, productor, DJ y compositor francés cuyo verdadero nombre era Vincent Belorgey, falleció a los 50 años, según confirmó la fiscalía de París. El artista fue hallado sin vida en su domicilio y las autoridades abrieron una investigación para determinar la causa de su muerte, aunque señalaron que no existen indicios de una intervención criminal.
Su nombre quizá no era familiar para todos, pero basta con escuchar los primeros sintetizadores de Nightcall para reconocer una de las canciones más importantes del cine de este siglo. Su inclusión en Drive (2011), de Nicolas Winding Refn, transformó un tema de culto en un fenómeno mundial y convirtió a Kavinsky en una referencia absoluta del synthwave.
La canción que definió la identidad de Drive
Pocas veces una película queda tan ligada a una canción como ocurrió con Drive.

Desde los primeros minutos del filme, Nightcall establece el tono de una historia marcada por el silencio, las luces de neón y las largas carreteras nocturnas de Los Ángeles. La voz de Lovefoxxx, los sintetizadores inspirados en los años ochenta y una atmósfera melancólica hicieron que la canción se convirtiera en mucho más que un acompañamiento musical: era parte de la identidad de la película.
Aunque Drive contaba con una excelente banda sonora compuesta por artistas como College, Cliff Martinez y Chromatics, fue Nightcall la pieza que terminó convirtiéndose en un himno para toda una generación de cinéfilos y amantes de la música electrónica.
El hombre que ayudó a popularizar el synthwave
Kavinsky comenzó su carrera musical a mediados de los años 2000, inspirado por el cine, los videojuegos y las bandas sonoras de la década de 1980.
Su propuesta mezclaba sintetizadores retro, electrónica francesa y una estética inspirada en los autos deportivos, las carreteras nocturnas y las películas de acción de aquella época.
Su primer álbum, OutRun (2013), terminó convirtiéndose en una de las obras fundamentales del synthwave moderno, mientras que Reborn (2022) confirmó que seguía siendo una de las voces más originales de la escena electrónica.
Un personaje tan icónico como su música
Parte del atractivo de Kavinsky era el universo que construyó alrededor de su música.

El artista se presentaba como un personaje ficticio: un conductor que había muerto en un accidente con su Ferrari Testarossa en 1986 y regresaba años después convertido en una especie de “zombi” para hacer música.
Toda su discografía giraba alrededor de esa historia, reforzando una identidad visual que terminó convirtiéndose en una de las más reconocibles de la electrónica contemporánea.
De artista de culto a fenómeno mundial
Aunque durante años fue una figura respetada dentro de la escena francesa, el verdadero salto internacional llegó gracias a Drive.
Después del estreno de la película, Nightcall acumuló cientos de millones de reproducciones y se convirtió en una referencia obligada cuando se habla de música electrónica en el cine.
En 2024 volvió a ocupar titulares al interpretar la canción durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París, acompañado por la cantante belga Angèle, en una actuación que fue celebrada como uno de los grandes momentos del evento.
Un legado que seguirá sonando en el cine
La muerte de Kavinsky provocó una ola de homenajes en Francia y en la comunidad musical internacional. El presidente Emmanuel Macron lo describió como un motivo de orgullo para el país, mientras que artistas como The Weeknd recordaron la enorme influencia que tuvo sobre la música electrónica contemporánea.

Aunque publicó una discografía relativamente breve, pocas veces un artista logra asociar su nombre de manera tan profunda con una película.
Cada vez que alguien vuelva a ver Drive, será difícil separar las imágenes de Ryan Gosling conduciendo por la ciudad de esos sintetizadores que cambiaron para siempre la forma en que el cine contemporáneo utiliza la música electrónica.
Kavinsky deja una obra pequeña en cantidad, pero enorme en influencia. Y con Nightcall, una de esas canciones que ya forman parte de la historia del cine.