'Dark': lo nuevo de Netflix es el Upside Down alemán de 'Stranger Things' | Cine O'culto

‘Dark’: lo nuevo de Netflix es el Upside Down alemán de ‘Stranger Things’

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Un niño perdido, una familia que le busca desesperadamente, un pueblo pequeño, una truculenta fábrica nuclear con sus experimentos aún más truculentos, una pandillita púber que lleva su propia búsqueda, y nostalgia ochentosa alemana… ¿Les suena? Pues sí: la premisa de ‘Dark‘, lo nuevo de sci-fi paranormal de Netflix , imita la fórmula del hitazo retro de ‘Stranger Things’. Excepto que el nombre le queda y la sombría exploración nada tiene de la inocencia infantojuvenil de los hermanos Duffer. Con paradojas temporales, pesada atmósfera noire de thriller nórdico, drogas, suicidios, sexo y la oscuridad adulta de la serie no tiene ninguna las complacencias de la liviana ¿comedia familiar multidimensional? de Netflix. Y si no le tienes miedo a lo Dark este definitivamente será momento de que empieces a tenerlo.

Fuente: Netflix

UN TURBIO PASADO, PRESENTE Y FUTURO

La niebla que rodea a Winden, el pequeño pueblito industrial rodeado por un bosque, es tan opresiva como la angustia que rodea a sus personajes. Las nubes de la planta nuclear y sus misteriosas chimeneas agobian tanto como la desaparición del adolescente Erik Obendorf primero, y la del niño Milkel Nielsen después (sí: como en Stranger Things e It, los niños desaparecen). Algo raro ocurre en el pueblo y Jonas, uno de sus amigos teen cuyo padre se ahorcó (dejando una nota suicida que no se debía «abrir antes del 4 de noviembre a las 22:13h»), decide buscarle en el bosque junto a un grupo de compañeros.

Fuente: Netlfix

Ya ahí se acabó todo paralelismo con Stranger Things. Los primeros quince minutos de la serie evidencian que ‘Dark’, del suizo Baran bo Odar y la germana Jantje Friese, no está en el mismo sistema solar que la pandillita que resuelve su conflicto con lo sobrenatural como si fuera una partida de rol. La serie alemana es oscura sin concesiones y, si bien está ambientada en los ‘80 por pura necesidad narrativa, no utiliza la nostalgia – o la fantasía, o la aventura- como su gancho principal. No: no hay menciones a la cultura popular, Freddy Krueger aparece recién en el tercer episodio, no hay nada de pop tradicional de Michael Jackson.

Fuente: Netlfix

Por el contrario, el trabajado guion de Dark construye un adictivo rompecabezas en tres tiempos (2019, 1986 y 1953) que debemos armar entre el drama coral de sus personajes rotos por la angustia, y la ciencia ficción espaciotemporal. Y desde que entendemos que las terribles desapariciones son comparables a algo que ocurrió tiempo atrás (sí, como en It), asbemos que Dark tiene que ver con esos secretos del pasado, el presente y el futuro a la vez. El trauma de los vecinos ante este suceso que vuelve a ocurrir desenvuelve lentamente el enigma como un puzzle de varias lineas argumentales, una clara superación de la linealidad de Stranger Things.

ES UNA CUESTIÓN DE ATMÓSFERA (Y PACIENCIA)

Las perturbadores desapariciones y las ocurrencias paranormales ponen en jaque las relaciones de las cuatro familias de Winden que protagonizan la serie. Los terribles sucesos, esos secretos inconfesables de los vecinos y la soledad desbordante tejen lentamente un sólido relato que  introduce varias líneas temporales de forma solvente. Sin la infancia como motor de la acción, no hay guiños o simpatía para congraciarse con la audiencia. Por el contrario, el tono de ‘Dark‘ es gélido y sobrio. La opresiva atmósfera de lluvias constantes, plagas de animales muertos, imágenes a cámara lenta de alta intensidad, montajes paralelos, sus nieblas fatídicas, eventos sobrenaturales, y esa terrible soledad construyen un thriller nórdico que demanda más de su público.

Fuente: Netlfix

Y aquí la gran diferencia. Este suspense claustrofóbico no solo explora otros tiempos como parte de su trama, sino que su lógica narrativa también opera sobre otra temporalidad. ‘Dark’ puede llegar a ser lenta y sutil, con sus planos secuencias y quizá 10 segundos de una mujer mirando a cámara sin mediar palabra. Muchos espectadores tildarán su solidez de aburrida o, incluso, alegarán que no es coherente o consecuente. Pero no. Su misterio se desenvuelve de forma que se aleja -y mucho- de las obviedades del giro y la sorpresa constante. ‘Dark’ es una progresión acumulativa de tensión que avanza a cuentagotas sin subestimar a su público con un fascinante despliegue visual de alta agilidad de cámara y una perturbadora musicalización (sí: que incluye desde la épica Pleasure to Kill de los cracks alemanes Kreator hasta el clásico synth wave de Dead or Alive You Spin Me Right Round) la que cierra el sentido de los múltiples frentes argumentales.

¿ENTONCES LA VEO O NO LA VEO?

Fuente: Netflix.

Si te ponen nervioso los rompecabezas a los que le faltan piezas, o no disfrutas del puntillismo que no te permite ver de un cuadro claramente, seguramente esta no sea la serie para ti. El hecho es que ‘Dark’ es una cuerda que se tensa imperceptiblemente hasta romperse (y se rompe). Su búsqueda es más exigente, profunda, y perturbadora que la del pop colorido de ‘Stranger Things‘. Su suspenso no tiene prisa: es sutil, sugerente y altamente inquietante, pero su cuestión interpretativa bien puede desanimar a los espectadores más inquietos. Amén del cliché en el que puede decantar gran parte de su tropos -sin ir más lejos, sus parecidos con ‘Stranger Things‘- ‘Dark‘ es metafórica y, valga la redundancia, oscura.


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