La soledad del monstruo: de The Shape of Water a Creature from the Black Lagoon

La soledad del monstruo: de «The Shape of Water» a «Creature from the Black Lagoon»

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No hay lugar a dudas de que Guillermo del Toro está viviendo uno de sus mejores momentos gracias a su más reciente obra The Shape of Water, la cual ha sido merecidamente galardonada con diversos premios y con la que ahora el mexicano se posiciona como uno de los mejores directores en cuanto al género fantástico.

Esta película nos muestra una historia romántica entre dos seres increíbles: uno por su naturaleza salvaje, extraña y casi divina; y el otro por su entrañable humanidad. La trama gira en torno a Eliza Esposito (Sally Hawkins), una mujer muda que se verá sentimentalmente involucrada con una extraña criatura acuatica (Doug Jones) traída directamente desde el Amazonas. Sin embargo, para que su amor se logre tendrán que superar diversos obstáculos, siendo el principal de ellos la brutalidad del agente Strickland (Michael Shannon), quien hará hasta lo imposible por cumplir su deber, sin importar quién salga herido en el proceso.

Del Toro nos presenta un romance por demás tierno pero que, muy a su estilo, no está para nada alejado de la fantasía, el suspenso, el drama y, por supuesto, también inmerso en esa atmósfera tan sombría pero acogedora que el director suele crear. Sin embargo, aunque han sido ya bastantes las críticas y reseñas que ha tenido The Shape of Water, esta vez nos enfocaremos en un breve análisis sobre esta obra y Creature from the Black Lagoon (1954), del director Jack Arnold; enfocándonos principalmente en la comparación entre las criaturas marinas que aparecen en ambas películas, pues ya el mismo Guillermo ha mencionado que esta última fue una gran inspiración para la historia y el diseño del hombre anfibio en su obra más reciente.

The Shape Of Water. Fuente: Monday Morning Matinee

The Shape Of Water. Fuente: Monday Morning Matinee

Para comenzar, el hecho de que tanto el monstruo de la cinta de Del Toro como Gillman (nombre que se le da a la criatura del filme de 1954) de Arnold sean tan parecidos en su diseño, no es mera coincidencia, ni mucho menos que la trama de ambas historias sea similar, pues ya el mexicano anteriormente comentó que:

La criatura (Gillman) era el diseño más hermoso que jamás haya visto. Lo vi nadando bajo la actriz (Julie Adams) y me encantó que el monstruo estuviera enamorado de ella; sentí un deseo casi existencial de que terminaran juntos, pero por supuesto eso no sucedió (…) Incluso los imaginé comiendo helado, en una bicicleta doble…cenando”.

Con estas palabras Del Toro describe prácticamente a The Shape of Water y la relación que hay entre ésta y Creature from the Black Lagoon, sin embargo, el parentesco entre estos dos monstruos es más que físico. ¿Por qué?

Para empezar tenemos el diseño tan parecido entre Amphibian (como llamaremos en adelante a la criatura de Del Toro en este texto) y Gillman, pues físicamente son casi idénticos, al grado de que si este tipo de seres existiera en la realidad, serían fácilmente padre e hijo…o al menos primos. Asimismo, su anatomía equilibrada entre un pez y un hombre los convierte en dos monstruos con un diseño por demás pulcro e interesante.

Además, estos dos “monstruos” son criaturas que fueron traídas del Amazonas, y aunque nunca se menciona si Amphibian es el único de su clase, sí se da a conocer que los nativos del lugar lo idolatraban como un Dios, pero en ningún momento se dice que alababan a “varios como él”, así que podría deducirse que, en efecto, es el último de una raza casi extinta. Asimismo, en Creature from the Black Lagoon se aprecian los fósiles de seres de la misma raza que Gillman, aunque aquí sí se deja en claro que este monstruo es el único que queda de su especie.

Creature from the Black Lagoon. Fuente: Deen of Geek

Creature from the Black Lagoon. Fuente: Deen of Geek

Este hecho terminaría por convertir a estos dos seres en criaturas cuya única compañía es su soledad, pues aunque el primero sea tratado como dios y el segundo haya caído enamorado de una hermosa mujer, ambos viven en el temor de ser los últimos de su especie, sin la oportunidad de ser amados o comprendidos por otro de los suyos; en cambio, terminan por ser cazados y usados como meros experimentos, hecho que los rebaja de ser seres vivos a convertirse en simples objetos que deben ser estudiados y posteriormente destruidos en beneficio y seguridad de la humanidad.

No obstante, la suerte que corren ambos es totalmente diferente, pues mientras Amphibian encuentra la comprensión y el amor incondicional en el personaje de Eliza –e incluso amigos y aliados en los compañeros de ésta-, Gillman termina por ser rechazado y lastimado no sólo por la mujer de la que se ha enamorado, sino también por parte de los demás hombres de la expedición. Así, mientras en The Shape of Water el monstruo es amado, en Creature from the Black Lagoon el ser sólo recibe odio y dolor por parte de la humanidad.

No obstante, claro que Amphibian también resulta herido físicamente en la película, pero todo este sufrimiento es recompensado con el amor y el cariño de Elisa, quien hace todo lo posible no sólo por liberarlo, sino por cuidarlo e, incluso, amarlo. En cambio, las heridas que Gillman recibe durante toda la cinta sólo son recompensadas con el desprecio y el odio de Kay (Julie Adams), lo cual hace aún más doloroso su sufrimiento, pues este monstruo no sólo resulta herido en lo físico, sino también en lo sentimental al verse rechazado, y todos sabemos que esto último a veces duele más que la herida más profunda y sangrante.

The Shape of Water. Fuente: GQ

The Shape of Water. Fuente: GQ

Por otro lado, Amphibian recibe la ayuda y el apoyo de gente que no tiene la obligación de auxiliarlo, aunque lo hacen debido al cariño que tienen por la protagonista y, más importante aún, no toman en cuenta que el amante sea un monstruo marino, es decir -y en términos más psicológicos- que represente la otredad; aquí la «normalidad» se encarga de ayudar y comprender a lo desconocido.

Caso contrario ocurre con Gillman, quien debe habitar en las profundidades no sólo por su naturaleza acuática, sino porque en el exterior está expuesto al desprecio de los demás y la violencia que el miedo les genera. Aquí el monstruo no recibe ninguna ayuda, sino que en él esa misma otredad debe ser destruida: la «normalidad» debe lastimar y aniquilar a lo desconocido en vez de comprenderlo.

Sin embargo, la diferencia más grande entre estos dos monstruos radica en una mujer y su amor por ella. Como dijimos antes, Amphibian es amado incondicionalmente por Elisa, otra criatura igual de hermosa y pura que él dispuesta a darlo todo por su amor; más aún, pues ambos terminan enamorados debido a la nobleza y fragilidad que comparten en su ser; después de todo, los dos son un par de criaturas viviendo en un mundo en el que son seres diferentes a los demás. Esto ocasionará que entre ellos florezca un amor tierno pero, sobre todo, natural.

En cambio, Gillman se ve forzado a raptar a Kay para obligarla a estar con él y tener así una compañera; pero no sólo eso, pues el amor entre ellos no es visto como algo que pueda llegar a ser bueno, sino como una aberración que necesita ser destruida. Además, lo único que la mujer puede sentir por este monstruo no es otra cosa más que miedo y repulsión, sentimientos totalmente contrarios al amor. De esta manera, mientras que en The Shape of Water se hace hasta lo imposible para que surja un amor (incluso carnal), en Creature from the Black Lagoon cualquier sentimiento que pueda dotar al monstruo de humanidad debe ser asesinado junto con la criatura.

En conclusión, ambas cintas son una historia de amor que merecen ser apreciadas sin importar el desenlace romántico de la una y el fatídico de la otra, pues son dos filmes que nos demuestran que hasta la criatura más solitaria es capaz de amar y ser amada.